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Jueves 11 de julio de 2019

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Ecológico Kiswara

Los gatos de la Felcc

11 jul 2019

Fuente: LA PATRIA

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Son personajes demasiado ariscos, seguramente porque en ning√ļn momento de su vida, tuvieron una muestra de cari√Īo y mucho menos una caricia. Son generaciones de generaciones de estas mascotas que pasaron y viven en la actualidad en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de la ciudad de Oruro.

Es muy temprano y se escuchan maullidos provenientes del área de celdas de esa unidad policial. Si bien la "curiosidad mató al gato", no mató al periodista por conocer qué había más allá de esos sonidos. El camino se hacía largo debido a la ansiedad de llegar a ese sitio, apenas eran unos cuantos metros, pero la distancia parecía en kilómetros.

Con ayuda de un personero del Departamento de Análisis Criminal e Inteligencia (DACI), se llegó al sector de las celdas, se acercaron sigilosamente para evitar que estos animalitos no huyan despavoridos a consecuencia de su presencia.

Un orificio secreto en la pared, permiti√≥ divisarlos a simple vista. En principio eran tres, quienes con su mirada atenta intercambiaban miradas con los ocasionales intrusos. Sus orejas se mov√≠an como radares, con el objetivo de detectar alg√ļn peligro y si el caso lo ameritaba, huir raudamente, como lo hicieron en uno de esos momentos.

Un orificio secreto en la pared, permiti√≥ divisarlos a simple vista. En principio eran tres, quienes con su mirada atenta intercambiaban miradas con los ocasionales intrusos. Sus orejas se mov√≠an como radares, con el objetivo de detectar alg√ļn peligro y si el caso lo ameritaba, huir raudamente, como lo hicieron en uno de esos momentos.

Sin embargo, los visitantes no pod√≠an quedar con las ganas de fotografiarlos. Por ese orificio secreto era casi imposible, as√≠ que se tuvo que ingresar a una de las celdas, por suerte vac√≠a, para que desde la abertura del tama√Īo de un ladrillo se los pueda divisar en mayor magnitud. No eran tres, sino cinco gatos, todos criollos, desconfiados y asustadizos.

Se los llamó con el objetivo de tener un acercamiento, pero más pudo su miedo que solo atinaron a mirar y luego a huir subiendo por una escalera de madera que estaba en el lugar. Un sitio que al parecer no fue visitado en mucho y hoy es solo territorio gatuno.

Algunos funcionarios de la Felcc indicaron que en las noches, algunas sobras de comida son botadas en dos turriles que están a la entrada del patio para llegar a las celdas. Estos mamíferos, sigilosamente aparecen en el lugar, pero, si hay alguien que entra a esa zona, estos desaparecen haciendo ruidos fantasmales, como almas que se lleva la muerte.

Obviamente la reacción humana también es de temor, porque la oscuridad de la noche se convierte en cómplice de los gatos de la Felcc.

Uno de los encargados de llaves de las celdas, indic√≥ que lleg√≥ a esa unidad policial hace una decena de a√Īos aproximadamente y desde que est√° en ese cargo, ya hab√≠an gatos vivientes en el lugar. Eran hu√©spedes naturales y sin ser criminales, invad√≠an las celdas policiales como si fuera su casa, aprovechando ocasiones en las que ning√ļn bandido estaba tras las rejas.

Tambi√©n contaron que alguna vez, las cr√≠as fueron atrapadas o cayeron del techo, y cuyo resultado fue que la vida los destin√≥ para que tengan un hogar en alg√ļn lugar de la ciudad.

Pero, no todos tuvieron la misma fortuna, muchos de ellos viven y mueren en la Felcc. Unos naturalmente y otros trágicamente, como un gato que fue encontrado sin vida en el entretecho de una de las oficinas policiales, que se presume falleció atrapado en el espacio delgado por el cual quería pasar.

Fuente: LA PATRIA
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