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Domingo 14 de octubre de 2018

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Revista Dominical

CINE Y LITERATURA

El hombre de Kiev¬?

14 oct 2018

Por: Juan Manuel Fajardo - Abogado Ensayista Crítico de Cine

En las semanas precedentes el caso del m√©dico Jhiery Fernandez, acusado, imputado, juzgado y sentenciado por un presunto delito nefando cometido en la humanidad de un beb√©, llen√≥ p√°ginas de peri√≥dicos, espacios de televisi√≥n y radio, con un desenlace de novela, la principal Juez en un siqui√°trico, otros dos con la espada de Damocles sobre sus cabezas, en el cuadro de una autopsia al cuerpo de la Justicia boliviana. Desde luego que es siempre importante y necesario mirar atr√°s, hacia el pasado, especialmente en materia penal, nos ense√Īaba el crimin√≥logo orure√Īo Dr. Hugo Cesar Cadima Maldonado; en sus magistrales clases, conocimos c√©lebres procesos internacionales y una lectura adecuada de la forma de evoluci√≥n de la justicia y la ley penal aplicada a trav√©s del tiempo. Hoy es imperativamente necesario, ver con el filtro de emblem√°ticos procesos, la anatom√≠a de la Justicia Boliviana y la Penal en espec√≠fico, y si es verdadera la sensaci√≥n de que √©sta, se halla en el molde del oscurantismo medieval, con jueces y fiscales de capirote, capucha y hacha de verdugos, en el ejercicio perverso y vil del "sumario secreto", ahora llamado "en reserva" que dej√≥ de existir en el siglo XX, en la mayor√≠a de pa√≠ses democr√°ticos, porque se parec√≠a mucho a la "incomunicaci√≥n" que en Am√©rica Latina y en pa√≠ses de la √≥rbita socialista los reg√≠menes militares y policiacos aplicaban, contra los ciudadanos denunciados de "subversivos" o "contrarevolucionarios", Cay√≥ el muro de Berl√≠n en 1984, muro de la ignominia, sin embargo, la oscuridad a mediod√≠a y los manuales de aplicaci√≥n del tercer grado, contin√ļan vigentes, en √ļltima edici√≥n, aumentados y corregidos en Nicaragua, Venezuela y algunos otros pa√≠ses democr√°ticos.

El reparador

Bernard Malamud (1914-1986) publicó en 1966 la novela The Fixer "El hombre de Kiev"; ambientada en la Rusia de los zares, finales del siglo XIX y principios del XX, es la historia de Yakov Bok ciudadano de origen judío, a quien por esas cosas del destino le tocará atravesar aquí en el planeta tierra, varios de los horrores del infierno, como los plasmados por "El Bosco" en su tríptico "El jardín de las delicias".

Yakov, que lee a Baruch Spinoza, fil√≥sofo racionalista jud√≠o holand√©s (1632-1677), deja su aldea natal y se radica en Kiev, trayendo consigo, un bagaje espiritual bastante pesado; en √©poca de "Pogroms", exterminio brutal de jud√≠os acusados de ser los responsables de los males de la Dinast√≠a Romanov; v√© por conveniente ocultar su condici√≥n √©tnica, empezando por cortarse la barba y el pelo; ha sufrido un desenga√Īo sentimental, se halla separado de su esposa, solitario y taciturno, es un marginal, siete oficios y catorce necesidades, un reparador de cosas. Ha ca√≠do una fuerte ventisca sobre Kiev, un manto blanco cubre la ciudad, Yakov en su deambular nocturno encuentra a un hombre tirado sobre la nieve, le ayuda salv√°ndole de muerte por congelamiento; el hombre se llama Lebedev un acaudalado comerciante ruso antisemita que agradecido, toma a Yakov a su servicio, m√°s tarde, le conf√≠a la administraci√≥n de uno de sus negocios. Zinaida, hija de Lebedev pretende seducir a Yakov, al no lograr su prop√≥sito, lo acusa de violaci√≥n; la sombra de la fatalidad le persigue, un d√≠a cerca de donde vive aparece el cuerpo de un ni√Īo ruso cristiano asesinado, Yakov es detenido, encerrado sin haber sido acusado formalmente; en espera de un juicio que tarda en llegar es sometido durante tres a√Īos a un brutal r√©gimen penitenciario; en medio crueles torturas f√≠sicas y psicol√≥gicas, golpes, hambre y fr√≠o para hacerle confesar cr√≠menes que no cometi√≥, reflexiona, sobre la inutilidad de haber renunciado a su identidad √©tnica para tratar de vivir en paz; en la adversidad se hace fuerte, y enfrenta a sus represores, negando los delitos que le imputan; √©l, es la personificaci√≥n del artero motivo de justificar la persecuci√≥n a los jud√≠os, la exacerbaci√≥n del antisemitismo y la discriminaci√≥n para distraer la atenci√≥n de los graves problemas y errores de Nicol√°s II. No faltan acusaciones dirigidas a condenarle, testigos y "pruebas" que le se√Īalan como autor del asesinato del ni√Īo. "El hombre de Kiev", es un intenso relato de c√≥mo las ansias de libertad se agigantan en la conciencia; de un hombre sometido a una terrible injusticia, que no flaquea ante su propia inocencia; es un dram√°tico y conmovedor relato de la irracional y brutal forma de administrar justicia en la √©poca de los zares, es la historia real novelada del jud√≠o Menahem Mendel Beilis acusado injustamente del asesinato ritual de un ni√Īo en Kiev. El libelo de sangre inventado sin prueba alguna, contra Yakov, pretende ser esclarecido por el agente Fiscal Boris Bibikov, abogado racional, l√ļcido y cabal que lucha contra el abuso de poder y excesos institucionales hasta terminar muerto, "suicidado"; era el √ļnico que estableci√≥ que Yakov era inocente de los cargos que se le atribuyeron. La tremenda batalla legal tendr√° un fin surrealista con el acusado camino a la Corte.

Bernard Malamud considerado como uno de los exponentes de la literatura jud√≠a norteamericana junto a Isaac Bashevis Singer y Saul Bellow, por "El hombre de Kiev" fue galardonado con el Premio Pulitzer 1967; autor de siete novelas y numerosos relatos o cuentos breves, su obra se centra en la b√ļsqueda de la esperanza en ambientes s√≥rdidos y miserables, donde transcurre la vida de sus personajes; no se preocupa por invisibilizar su origen √©tnico, al contrario expone el retrato y los rasgos m√°s caracter√≠sticos de la cultura jud√≠a; en "Una nueva vida", Samuel Devin el protagonista principal es un hombre abandonado a su suerte, d√©bil ante un mundo regido por el fatalismo, con un derrotero trazado, √©pico o tr√°gico se asemeja a un t√≠tere del destino. John Frankenheimer adapt√≥ en 1970 la novela de Malamud, el gui√≥n lo escribi√≥ Dalton Trumbo, una de las v√≠ctimas del Macartismo que fuera encarcelado por el Comit√© de Actividades Antinorteamericanas y condenado al ostracismo m√°s de una d√©cada. La pel√≠cula narrada apegada a la obra de manera impecable, sin emplear efectismos y afectaciones innecesarias, con un reparto de actores capaces de asumir dram√°ticos roles, Alan Bates como Yakov, Dirk Bogarde Bibilov y Georgia Brown Zenaida, fue nominada en 1968 al Oscar al Mejor Actor (Alan Bates), y a 4 Globos de Oro. La historia de Yakov Bok, inspirada en un hecho real, constituye la historia de una confabulaci√≥n, enmascarada en una presunta defensa de la sociedad, una historia de racismo y de abuso de autoridad.

Sacco y Vanzetti

El juicio a dos inmigrantes italianos desarrollado en los a√Īos 20 del pasado siglo, en el Estado de Massachusetts, Estados Unidos, es un claro ejemplo de las limitaciones humanas presentes en los mal llamados "errores judiciales"; en √©l se detecta una deficiente investigaci√≥n, obstinaci√≥n, falta de criterio y carencia de la imparcialidad que simboliza la venda de la diosa Themis, factores opuestos a que sea la justicia la verdad en acci√≥n. Un principio del Derecho Romano, cuna fuente y modelo de la legislaci√≥n del mundo occidental sostiene, "mejor dejar impune el delito que condenar a un inocente", "In dubio pro reo", "en la duda absuelve" reza otro; sin embargo en el largo camino de la ley, errores tr√°gicos e hist√≥ricos se han repetido y se vienen repitiendo, ocultando tras ellos, tambi√©n el fanatismo, las posiciones personales, la incuria, y el abuso de autoridad, invocando principios respetables como la "estricta justicia", desacreditando su majestad, tan esencial para la convivencia en el mundo tan raudo y atropellado como el que vivimos. El caso de Nicolas Sacco y Batolomeo Vanzetti ejecutados en la silla el√©ctrica, es el ejemplo de lo que no deber√≠a volver a ocurrir.

Una ma√Īana de abril de 1920, el pagador de la f√°brica de calzados South Braintree, F.A. Parmenter junto al guardia Alesandro Berardelli, salieron llevando un malet√≠n con 15.000 d√≥lares, en la calle, fueron asaltados por dos individuos que los mataron y huyeron con el bot√≠n. Quince d√≠as m√°s tarde, dos italianos que viv√≠an en los alrededores del lugar donde tuvo lugar el hecho, fueron detenidos como sospechosos, Ferdinando Nicola Sacco nacido el 22 de abril de 1891 y Bartolomeo Vanzetti nacido el 11 de junio de 1888, inmigrantes italianos, uno zapatero operario de f√°brica, el otro vendedor de pescado, contra ellos se alz√≥ el testimonio de algunas personas que aseveraron eran los autores del atraco, "asaltantes con aspecto de italianos".

La vista de la causa se abri√≥ un a√Īo m√°s tarde el 31 de mayo de 1921 ante la Corte Superior del Estado de Massachusetts, presidia el tribunal el magistrado Webster Thayer; en un a√Īo desde la detenci√≥n de los presuntos autores; la acusaci√≥n no logr√≥ aportar ninguna prueba, no se encontr√≥ el dinero, tampoco las armas utilizadas, ni la confesi√≥n de los acusados que sostuvieron todo el tiempo su absoluta inocencia, con entereza temple y solvencia, atributo de las personas de bien.

En aquellos a√Īos de tensi√≥n social, la condici√≥n pol√≠tica de anarquistas de Sacco y Vanzetti determin√≥ que sometidos a juicio, no se iba a sancionar el asesinato del pagador y su guardia, tampoco el robo de los 15.000 d√≥lares, sino que al eliminarlos, se sentar√≠a un precedente contra otros ciudadanos que abrigasen ideas similares, materialmente, eran los autores del asalto con doble asesinato, un jurado luego les declarar√° culpables; el Juez, tard√≥ solamente un mes y medio en condenarlos a la pena capital.

La ineficacia de un sistema judicial que con y sin raz√≥n tuvo a Sacco y Vanzetti 7 a√Īos en el pabell√≥n de la muerte, se patentiza examinado el caso, en los vicios procedimentales sobre los que se fund√≥ la acusaci√≥n; las faltas, si es que tuvieron alguna aquellos infelices, fueron las de la civilizaci√≥n y de la sociedad, hambre, miseria y pobreza, que en lugar de corregirlas, con su ejecuci√≥n en la silla el√©ctrica pretendi√≥ ignorarlas. La lucha contra la pena de muerte con que se les sancionaba, fue una preocupaci√≥n dominante en aquellos a√Īos, que dinamiz√≥ a la opini√≥n p√ļblica mundial, transform√°ndose en una gigantesca manifestaci√≥n de exigencia de un nuevo juicio, Bertrand Russell, Albert Einstein, Anatole France, George Herbert Wells, Howard Fast y John Dos Passos, invocaron al gobierno norteamericano aplicar el principio de justicia imparcial. A las continuas peticiones de indulto, se conform√≥ una Comisi√≥n independiente que estudiara el caso y las justificaciones de un nuevo proceso, extra√Īamente √©sta no consider√≥ las expresiones hechas p√ļblicas por Minnie Kennedy y Loussie Kelley, dependientes de la f√°brica, que sufri√≥ el robo; y que como testigos presenciales se√Īalaron estar convencidas que ni Sacco o Vannzetti eran los autores, y que la polic√≠a a√ļn, conociendo este hecho, nunca les hab√≠a citado a declarar; poco impresion√≥ a la Comisi√≥n, la confesi√≥n de Celestino Madeiro, efectuada en noviembre de 1925, miembro de la banda gansteril de Joe Morelli, de que √©l era uno de los asaltantes, sin intervenci√≥n de Nicolas Sacco ni Bartolomeo Vanzetti. El 23 de agosto de 1927, todos los esfuerzos por salvar a Sacco y Vanzetti se hab√≠an agotado, todas las puertas estaban cerradas. En la prisi√≥n los circuitos el√©ctricos se pusieron en actividad, "murieron en el mismo orden que se hizo costumbre nombrarlos, con siete minutos de intervalo; sus cuerpos sometidos a autopsia y sus restos entregados a sus familiares, estos, no encontraron sitio donde velarlos, ning√ļn negocio de pompas f√ļnebres los acept√≥; fueron cremados en el cementerio local; en los bordes del anfiteatro natural que rodeaba el crematorio, una multitud de personas se mantuvo observando la columna de humo que ascend√≠a, hasta que cay√≥ la noche".

Un filme excepcional

La tragedia de Sacco y Vanzetti proporcion√≥ a Giuliano Montaldo director italiano, los elementos suficientes para reflexionar sobre una determinada realidad pol√≠tica vivida en los albores del siglo XX, para realizar el filme "Sacco y Vanzetti" que se debate, entre el drama y el documental, proporcion√°ndonos una interpretaci√≥n de la historia y una reflexi√≥n √©tica sobre el pasado para que el espectador en el tiempo de su rodaje 1970, y en el presente, por lo impactante del tema, se apropie o lo cuestione ideol√≥gicamente; obra que en su trasfondo lleva una importante denuncia de la corrupci√≥n, de las actitudes de intolerancia y arbitrariedad de los operadores de justicia, en el marco de los problemas sociales de aquellos a√Īos, con un an√°lisis pol√≠tico social de los hechos, un momento de inflexi√≥n, a la vez √©tico que po√©tico. Con Gian Maria Volont√©, actor emblem√°tico del ciclo de cine pol√≠tico personificando a Bartolomeo Vanzetti, y Ricardo Cucciola a Sacco, el filme seg√ļn su director, "contribuy√≥ significativamente a la revisi√≥n del proceso hist√≥rico al ventilar 50 a√Īos m√°s tarde, un error judicial, de c√≥mo se aplicaba la justicia y la dolosa conducta de los jueces, y a reflotar √©ste olvidado caso en la conciencia internacional, un fallo judicial emitido con motivaci√≥n pol√≠tica, mostrando c√≥mo los acusados enfrentan el proceso y a la instrumentalizaci√≥n del sistema de justicia, que se desenvuelve en defensa del orden establecido y de los intereses pol√≠ticos conservadores, antesala del Macartismo, que determin√≥ la condena de dos "anarquistas" como un escarmiento a los que representaban un "peligro social". Frederick Katzmann un fiscal al servicio de los poderes dominantes, impulsa la condena de estos inocentes que pasaran a la historia como v√≠ctimas de la iniquidad humana, como dos personajes de la historia universal de la infamia. Ennio Morricone compuso la banda sonora del filme, todo un r√©quiem, una saeta, a la que la abanderada de la canci√≥n protesta, la inefable, la inclaudicable Joan Baez, le puso estos versos a la intitulada "Balada de Sacco y Vanzetti", generacional por supuesto:

Para Nicola y Bart,

que descansan para siempre aquí en nuestros corazones,

el √ļltimo y extremo momento

La agonía y el triunfo es

de ustedes.

Canto por ustedes Nicola y Bart.

Ante la silla eléctrica

Hasta el 23 de agosto de 1927 se abrigaba la esperanza de que la protesta ciudadana y el reclamo de personalidades consiguiera evitar la ejecuci√≥n de Sacco y Vanzetti; el escritor y periodista John Roderigo Dos Passos (1896-1970), que unos meses antes hab√≠a regresado de Europa de los de la llamada "Generaci√≥n Perdida", nieto de un zapatero luso, graduado de Harvard University, conductor de ambulancias en el frente franc√©s, en la Primera Guerra Mundial, autor de "1917", "Tres soldados" y "Manhattan Transfer", que iniciaron la importante corriente literaria urbana de la novela norteamericana, adem√°s de la Trilog√≠a USA, compuesta por "El paralelo 42" (1930), "1919" (1932) y "El gran dinero" (1936), en las que expresa su filosof√≠a de la historia del pragmatismo norteamericano de fines del siglo XIX hasta el ciclo de la Gran Depresi√≥n. Sus art√≠culos y ensayos publicados entre 1920 y 1940 contienen una visi√≥n de izquierda no militante. Dos Passos, de manera acelerada y febril escribi√≥ "Ante la silla el√©ctrica", relato de la causa judicial a que fueron sometidos el par de inmigrantes italianos, reflexionando sobre las contradicciones de la instrucci√≥n penal, invocando los valores americanos y denunciando las coerciones a la libertad de expresi√≥n y la muerte anunciada, planteando todas las preguntas fundamentales en torno a los sistemas pol√≠ticos sociales de cualquier pa√≠s occidental, y la inutilidad de la pena de muerte, los excesos del patriotismo, los l√≠mites del nacionalismo y los peligros que entra√Īan. La silla el√©ctrica no fue el fin de la violencia, tampoco el medio para combatirla.

Notas:

El hombre de Kiev: B. Malamud.

Ed. Plaza & Janes. 1976.

Sacco y Vanzetti: Howard Fast.

Ed. Claridad. 1948.

Ante la silla eléctrica: John Dos Passos.

Ed. Errata Naturae. 2011.

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