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Domingo 15 de mayo de 2011

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Cultural El Duende

Desde mi rincón:

Sorpresas literarias

15 may 2011

Fuente: LA PATRIA

TAMBOR VARGAS

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La vida tiene sus sorpresas; aunque lleves una buena serie de décadas encima…; y aunque te hayas pasado su mayor parte estudiando, hurgando papeles; escarbando la realidad que te envuelve. Sí, nunca llegamos a ‘dominarlo’ todo para evitar ‘sorpresas’. Tampoco en el área literaria, en la que quiero situarme.

Iba detrás de cualquier impreso católico local y en la Biblioteca Boliviana del gran Moreno, página 451, ficha número 1784, me he topado con esta ficha bibliográfica:

“Historia de Santa Genoveva, Princesa de Bravante [sic]. Escrita en Alemán por Cristóval Schmid. Traducida al francés por Luis Friedel y Del francés al Castellano por G. R

Chuquisaca, Imprenta de Sucre, 1851, 8.°, 171, una de tabla, una de erratas.- C.18.I”.

Basta una pequeña dosis de curiosidad para hacerse algunas preguntas.

Empecemos por el autor. Resulta que no es ‘Cristóval Schmid’, sino Christoph von Schmid (1768-1854). Bávaro de nacimiento, ordenado sacerdote católico (1791), pocos años después combinó su ministerio con la segunda enseñanza; y este contacto con los adolescentes le llevó a escribir pensando preferentemente en ellos; pasó el último tramo de su vida como canónigo en Augsburgo. Publicó numerosos títulos y en ellos le acompañó un éxito poco común, como lo demuestran tres datos: las ediciones no cesaron; tampoco las traducciones a numerosas lenguas; cosa todavía más rara: limitándonos a las españolas, éstas no han cesado a lo largo del siglo XX (he visto atestiguadas no menos de quince).

Sigamos con la obra. El romanticismo –particularmente el alemán– hizo uso de una gran cantidad de motivos míticos o más o menos legendarios, reviviendo y remodelando episodios y personajes de la antigüedad y el medioevo europeo; entre ellos estuvo también ‘Santa Genoveva de Brabante’, aunque su realidad histórica ya en el siglo XVII la negaron los jesuitas bolandistas. Se ocuparon de ella autores anteriores, coetáneos y posteriores a Schmid, con unas versiones más o menos fantasiosas, más o menos fieles a las versiones ‘históricas’. Si ya en general las obras de Schmid transmitían la experiencia de un mundo en el que Dios tenía la última palabra y acababa castigando a los malos y recompensando a los buenos, en su novelita sobre Genoveva, nos presenta a una princesa casada, cuyo marido llega a sospechar de su fidelidad conyugal y la expulsa del hogar; según la tradición medieval, Genoveva habría permanecido años habitando en una cueva selvática; hasta que el marido, cuando ya desechaba sus antiguas sospechas se encuentra casualmente con Genoveva cuando estaba cazando por el bosque; se reconcilian y vuelven a cohabitar en el palacio. En este relato vemos, patente, el sello propio de Schmid, moralizante o, quizás mejor, providencialista (propio de su fe católica); pero circulaban versiones con variantes fundamentales, que pasaron también a la literatura.

No podemos dejar de detenernos en la versión francesa intermedia. Una pequeña exploración de las ediciones francesas de la primera mitad del siglo XIX nos pone ante una cantidad grande, concentrada en París, Limoges y Tours y que llega fácilmente a la quincena; pero hay un detalle que nos permite hilar más fino: la traducción boliviana se basó en la que había hecho Louis Friedel convertido al francés; y resulta que las versiones de Friedel sólo se publicaron en Tours, concretamente en 1836, 1838, 1848 y 1851; por tanto, sobre una de ellas tuvo que basarse el traductor boliviano. El progreso siguiente debería consistir, primero en averiguar si entre aquellas ediciones francesas hubo variaciones formales o de contenido y, luego, partiendo de la traducción de Sucre de 1853 comprobar a cuál de las francesas corresponde.

La dimensión lingüística del fenómeno merece asimismo algunos comentarios. No podría llamar la atención que a mediados del siglo XIX Bolivia no contara con germanistas (¿es que actualmente tiene alguno?) capaces de traducir la versión original. Ésta rezaba: Genovefa. Eine der schönsten und rührendsten Geschichten des Alterthums, neu erzählt für alle guten Menschen, besonders für Mütter und ihre Kinder; es decir: Genoveva. Una de las historias más bellas y conmovedoras de la Antigüedad. Nuevamente relatada para todos los hombres buenos, en especial para las madres y sus hijos’, que parece haberse impreso por primera vez en Augsburgo en 1810. Y por tanto, que hubiese que pasar por el francés, lengua que sí contaba con suficientes conocedores y devotos entre aquellas generaciones. Ahora bien: ¿quién es el “G. R.” que corrió con la traducción? Me atrevería a proponer “Gregorio Reynolds”, antepasado (¿padre?¿ abuelo?) del poeta homónimo.

Y así desembocamos en las amargas verdades de nuestra endeble historiografía literaria. ¿Quién puede dudar que el poeta Reynolds ocupa lugar destacado en nuestras letras? Y aun así ¡a nadie se le ha ocurrido indagar sobre el medio familiar en que nació! De haberlo hecho, hoy quizás supiéramos si el “G. R.” traductor de nuestra novelita pudo ser un Reynolds; o en cualquier caso, quién fue el traductor; y no sólo cómo se llamaba, sino cuál era su ambiente y entorno (tanto familiar como social). Para acabar preguntándose cuál y cómo era el sector social al que podía interesar leer la Genoveva impresa en Sucre en 1851. Y de paso: de acuerdo a los datos de portada, podría pensarse que para llevar a cabo la traducción y edición bolivianas no se dispuso de una traducción española previa y que, por ello, tuvieron que acudir a una francesa; o si la había, no la conocieron. ¿La había? Se puede responder negativamente, pues la primera de que tengo noticia salió en Barcelona en 1850: no hubo tiempo para que llegara a Sucre… (posteriormente, hasta 1900 hubo tres más barcelonesas, una valenciana y una madrileña (la última, en 1900).

Por donde menos se podía esperar ha saltado la liebre romántica. De Alemania (casi) directamente a Bolivia. ¿Qué minorías estaban interesadas por este tipo de ‘literatura’? ¿Cuándo dispondremos de un análisis, no sólo de la literatura traducida en Bolivia (empezando por un censo de traductores bolivianos), sino también de las ediciones traídas del extranjero, pero que se puedan documentar presentes, por tanto, leídas en el país durante aquellas décadas? Sería una forma útil de practicar tanto la ‘literatura comparada’ como el fenómeno de la ‘recepción’ de lo producido fuera. Y pensar que hay universitarios que sufren porque no encuentran temas interesantes para sus tesinas… ¿Faltan temas o faltan ganas de trabajar? That is the question…

Fuente: LA PATRIA
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