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Miercoles 06 de octubre de 2010

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Miercoles 06 de octubre de 2010
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200 años Homenaje al Bicentenario de la revolución de Oruro
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Tomás barrón en la hora del destino
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El aporte minero de Oruro bajo el periodo de 1810
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Los habitantes de la Villa de Oruro en 1810
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6 DE OCTUBRE DE 1810 Y ALGUNOS DE SUS PROTAGONISTAS
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Antes, durante y después del levantamiento
Los indígenas, gracias a la Iglesia se instruyeron para dejar de ser vasallos
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Inédito documento del pasado
“El Correo del Comercio” y la primera descripción periodística de la Villa de Oruro, 19 de mayo de 1810
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Oruro y su economía en 200 años
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“6 de Octubre” no sólo es el nombre de una calle sino es una fecha histórica para Oruro
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Oruro: 200 años de generar riqueza sin beneficio
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Un aporte a la Independencia de Bolivia
Bicentenario de la Revolución de Oruro, 6 de Octubre de 1810
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Más allá de juegos pirotécnicos y celebraciones
Recordemos el Bicentenario desde una perspectiva crítica y analítica
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“Oruro siempre ha empujado las ansias de libertad de los pueblos”
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ANÁLISIS CONTEXTUAL DEL PROCESO DE INDEPENDENCIA
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Partes del proceso educativo en el departamento de Oruro
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¿Cómo debemos celebrar?
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Del 6 de Octubre al 14 de Noviembre de 1810
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Bicentenario de la Independencia
Parodias y sátiras del carnaval en el proceso de la Independencia
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Patrimonio arquitectónico, testigo silencioso del desarrollo de Oruro
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Cueca del Bicentenario
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UN DIA
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Separata Bicentenario

Más allá de juegos pirotécnicos y celebraciones

Recordemos el Bicentenario desde una perspectiva crítica y analítica

06 oct 2010

Fuente: LA PATRIA

Por: J. Carlos Treviño Meneses - Periodista

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El Bicentenario de Oruro, como el de todos los departamentos del ahora Estado Plurinacional de Bolivia y de los países americanos en 1810, más allá de las celebraciones y los juegos pirotécnicos se debe hacer énfasis en la reflexión que cada ciudadano debe poseer y transmitir a las futuras generaciones, lejos del imaginario social que es inflado desde las aulas en las escuelas, colegios e incluso universidades.

La consigna de este artículo es fundamentalmente apagar las bengalas y por el contrario encender el sentido crítico, en el momento histórico que nos encontramos, es decir el 6 de Octubre de 1810 cuando se eligió ingresar en otro sistema colonial que sin duda alguna, aunque hayamos ingresado a otra etapa desde la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado, continúa repitiéndose.

Para entender el abordaje de esta nuestra idea y de los cambios producidos en la estructura político-administrativa de Oruro colonial, al republicano y finalmente al momento histórico que vivimos, denominado como “proceso de cambio” debemos imbuirnos de nociones de lo que representa la “estructura” como tal, entonces basémonos en primera instancia en conceptos de estructura, tomando en cuenta que su significado es demasiado amplio por su infinidad de enfoques, podemos resumir diciendo que se trata de un sistema global de relaciones entre individuos, con la finalidad de explicar las relaciones sistemáticas que vinculan a miembros de una determinada comunidad, aunque no se encuentren en ningún momento en contacto directo.

Oruro en 1810, como todo el territorio americano dominado por los españoles estaba estructurado en base a los cabildos, que hacían las veces de instituciones municipales, estas instancias paradójicamente se transformaron en los cimientos de los movimientos emancipadores.

En teoría estaba elegido por los vecinos, pero tenían más preponderancia las decisiones de los virreyes, de hecho tenía carácter colegiado y estaba basado en el modelo español de ayuntamiento (figura que se mantiene actualmente en España) o cabildo castellano medieval. Cada cabildo estaba constituido por un conjunto de vecinos elegidos por sus conciudadanos cabezas de familia, que en la mayoría de los casos fue sólo un planteamiento teórico, estaba formado por 6 a 12 corregidores y dos alcaldes mayores.

Durante los primeros años de la vida de las ciudades, los cargos del cabildo fueron ocupados por los encomenderos, que posteriormente fueron sustituidos por las elites económicas hasta convertirse en muchos casos en monopolio de las oligarquías, cuyos componentes se iban eligiendo entre sí un año tras otro, estas oligarquías, poseedoras de grandes capitales, formaron el germen de las tendencias independentistas en el siglo XIX.

Otra instancia incorporada fueron las audiencias que se disponían como eslabón intermedio entre los cabildos y el virrey. En realidad se trataba de organismos colegiados integrados por jueces, denominados oidores, con la función de administrar justicia y actuar como tribunales de apelación en las diferentes provincias, más tarde se añadió un fiscal.

Este sistema tuvo muchas discusiones, pues era repetitivo, tal cual el concepto de estructura que tocamos líneas arriba. Entonces este sistema colonial por el cual la opción mayoritaria siempre se inclinó fue la república; sin embargo, para alcanzar esta nueva forma o estructura político administrativa y consolidarla tuvo que ser regada la sangre de hombres, mujeres y niños.

El hilo común para que el 6 de octubre se produzca el levantamiento, tuvo que ver con el cambio del principio de legitimidad y con el hecho de que la situación española se había modificado notablemente, situación que se repitió en toda América. España ingresa a una crisis monárquica, pues se comprendió que se había producido un cambio de época y que estos países habían llegado al punto en que tenían que optar por un gobierno propio, con o sin el rey.

De hecho la llamada independencia no significaba cortar el cordón umbilical con la llamada “madre patria”, sino alcanzar márgenes de autonomía y de presencia en el gobierno de cada uno de los sectores que componían ese enorme imperio.

Por tanto el tema autonómico no es de reciente data, esta forma de administración que ahora se empieza a articular en el país gracias a la promulgación de la Ley Marco de Autonomías y Descentralización fue adoptada como una necesidad que incide en sectores que hasta entonces que no habían podido influir en sus realidades locales.

Estas inquietudes se concentran alrededor de 1809 y 1810; fue entonces que en esta etapa de crisis se produce la invasión francesa a España, el monarca desaparece, Carlos IV dimite a favor de su hijo y luego su hijo hará lo mismo.

Las tierras de “ultramar” como eran denominadas por los españoles las tierras del continente, quedan de la noche a la mañana sin cabezas locales (virreyes), en ese momento, todos los virreinatos entran en crisis y se sienten con derecho a opinar, elegir y decidir qué hacer, se entiende que el “imperio” empieza a resquebrajarse junto la mecha de la dinamita que estalló después con la creación de las repúblicas que integran la América morena.

La república fue adoptada como una nueva forma de administración “cuasi perfecta”, pues en teoría ésta priorizaba al pueblo con su soberanía o también llamada facultad para el ejercicio del poder y la elección de sus gobernantes, es de estas conceptualizaciones que viene la palabra “soberano”, de la cual hoy en día se llenan la boca políticos oficialistas y opositores.

Este sistema institucional independiente (república) está regido por “el imperio de la Ley”, discordante con las tiranías y monarquías, en la que tanto los gobernantes y los gobernados se someten por igual a un conjunto de principios fundamentales consignados en la Constitución Política del Estado, Carta Magna que en nuestro caso cobra vigencia desde el 6 de Agosto de 1825 y que fue reestructurada y refundada junto al nuevo modelo de Estado el 25 de enero del 2009, con una etapa constituyente previa.

Fueron muchos los paradigmas filosóficos, económicos y políticos, que desde la fundación del país, fueron transcurriendo, algunos evolucionando y otros colapsando, junto a los cambios producidos a nivel mundial, pero que sin duda alguna repercuten en la escena nacional.

Actores importantes en este proceso fueron los partidos políticos que también sufrieron metamorfosis, algunos inclusive atravesando “ríos de sangre”, se reconfiguraron en proyectos políticos denominados agrupaciones ciudadanas y otras nuevas “especies”, producto de la prolífica imaginación de la clase política, impulsados por el sentido de supervivencia.

Sin embargo, el principal pilar de este sistema, la democracia, fue ultrajada y violada permanentemente, de hecho no pasamos los 30 años de vida “democrática” en Bolivia, sin exabruptos en el núcleo de la sociedad, producidos por una serie de golpes militares que fueron expandiéndose como sarampión por todo el continente, en detrimento de las clases populares.

La perspectiva analítica y crítica que debemos tener para recordar esta fecha tiene que estar apoyada en la investigación histórica. El hecho no es ignorar esta fecha, pues en realidad se constituye en un hito, en el punto de inflexión para la emancipación, hay ciertas fechas que no pueden pasar inadvertidas.

Fue hasta inicios de la década de los 90, fundamental en cambios a nivel internacional que la estructura republicana y centralista ingresa en crisis, considerada como caduca y excluyente. Lo que aún no era aceptado de manera democrática en las urnas en todo el país, como lo ocurrido y, quizás ni digerido por sectores denominados autonomistas, especialmente del oriente boliviano, más conocidos como “la media luna”, fue iniciado de forma primigenia en 1990 por indígenas de tierras bajas en la “Marcha por la Vida, Tierra y Territorio”.

Estos protagonistas del proceso constituyente -previo al autonómico- se constituyeron en una especie de vorágine que creció hasta principios de la década actual, espacio donde se produce el punto de inflexión con la denominada “Guerra del Agua”.

Este momento en la historia de Bolivia, marca el resquebrajamiento del modelo neoliberal, caracterizado por procesos de privatización que desgraciadamente cobran vidas en febrero y octubre de 2003.

Lo que pedía el pueblo en esas circunstancias con gobiernos de transición como el de Carlos Diego Mesa Gisbert y Eduardo Rodríguez Veltzé, era la estructuración de la Asamblea Constituyente, espacio en el que se logra configurar un nuevo Estado; sin embargo, también fue escenario para la incomprensible violencia.

El 15 de agosto de 2007 la discusión se convierte en violencia que rebasa los límites físicos del Teatro Gran Mariscal, esta se encarna en una vieja práctica racista entre citadinos - campesinos y viceversa, también llamados en ese momento como t’aras y k’aras, situación aberrante que no es justificable, al margen de su procedencia.

Esta serie de segregacionismo dio como resultado la metamorfosis del Estado Nación, que desde el concepto de sistema, permite construir y articular los cimientos del mercado mundial, a través del cual las distintas burguesías logran articular el dominio político y cultural sobre las distintas poblaciones de manera de subordinarlas.

Mientras que la idea del Estado Pluricultural, maneja elementos en los que ya no se puede ejercer el dominio sobre un espacio homogeneizado jurídica, cultural y políticamente, sino que su espacio de dominación se fragmenta, en este ínterin de conceptualizaciones el estado multicultural reconoce las diferencias, pero no el pluralismo jurídico.

Todo este tejido de ideas y paradigmas provocan el escenario en el cual Bolivia empieza a desarrollar, el Estado Plurinacional, consecuencia lógica de demandar las condiciones necesarias para la existencia y la continuidad de los pueblos indígenas, con sus propias normas y sus propias autoridades.

Pero esta nueva configuración no queda ahí, pues en el camino, después de la aprobación de la rotulada “Nueva” Constitución Política del Estado, nos referimos a la ruta en la que se construyó la Ley Marco de Autonomías, fueron consolidándose cuatro formas de autonomías, con cuatro diferentes formas, tomando en cuenta que la “forma” es la envolvente del espacio, es decir del contenido, éstas son las autonomías indígena, regional, municipal y departamental.

La Ley Marco de Autonomías y Descentralización, sin duda alguna, una de las más importantes de las 5 normas estructurales del nuevo Estado Plurinacional, del Órgano Electoral, Órgano Judicial, Régimen y del Tribunal Constitucional, marca el ingreso de un estado administrado de forma centralista y excluyente a uno autónomo, de República de Bolivia a Estado Plurinacional de Bolivia… seguramente de acá a algunos años la historia será la encargada de juzgar este proceso.

Entonces, este 6 de Octubre del 2010 es una oportunidad, para reflexionar y respondernos a preguntas que podrían ir enmarcadas en saber qué logros alcanzamos como departamento, como país desde aquel lejano 1810 y no dejarnos llevar por algunas afirmaciones chauvinistas, que en cierta manera pueden ser transformadas por la necesidad que tiene el hombre y por ende el mundo de tener héroes… dejando en el olvido a personajes de carne y hueso que lucharon sin claudicar durante 15 largos años.

Para solucionar esta verdad a medias, el cambio debe empezar por casa, continuar en la educación primaria y consolidarse en las universidades, porque a pesar de que inclusive pasamos de ser República a un Estado Plurinacional, aún nos encontramos en constante proceso de “descolonización”.

La perspectiva analítica y crítica que debemos tener para recordar esta fecha tiene que estar apoyada en la investigación histórica, no se puede ignorar esta fecha, pues en realidad se constituye en un hito, en el punto de determinante para la emancipación.

Al contrario, creemos humildemente que se deben construir espacios de reflexión alternativos para saber cuánto varió nuestro comportamiento social y político, porque en estos doscientos años las precariedades sociales, el racismo y la discriminación se mantienen, tal vez por la aún frágil institucionalidad corroída por la ambición de poder que se antepone a la Ley, que a simple vista parece ser un mal inextirpable.

Fuente: LA PATRIA
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