Loading...
Invitado


Domingo 16 de abril de 2017

Portada Principal
Revista Dominical

Preludio a las guerras donaldianas

16 abr 2017

Por: Adrián Mac Liman - Analista político internacional - Twitter: @AdrianMacLiman

¬ŅFotos en alta resoluci√≥n?, c√°mbiate a Premium...

¬ŅCree usted que Donald Trump tendr√° el gatillo f√°cil? preguntaba en la tarde del jueves un estudiante que asist√≠a a un curso sobre las implicaciones pol√≠ticas del inacabable conflicto de Oriente Medio. La respuesta lleg√≥ unas horas m√°s tarde, cuando los destructores USS Porter y USS Ross de la armada estadounidense dispararon 59 misiles Tomahawk contra la base de Shayrat, un aeropuerto militar situado a cuarenta kil√≥metros de Homs. Para los polit√≥logos pro americanos, que son legi√≥n en los pa√≠ses de Europa oriental reci√©n integrados a la Alianza Atl√°ntica, se trata de una acci√≥n de represalias firme, equilibrada y que no ha causado bajas humanas. Un punto de vista respetado y alabado por los atlantistas.

Poco antes del inicio de esa acci√≥n b√©lica minuciosamente preparada, el presidente Trump apareci√≥ ante las c√°maras de televisi√≥n para anunciar, en tono melodram√°tico, la decisi√≥n de la Casa Blanca de castigar a quienes decidan cruzar las l√≠neas rojas. La actuaci√≥n fue aplaudida por los gobiernos europeos, que coinciden en culpar al presidente sirio, Bashar Al Assad, por la p√©rdida de vidas humanas en el ataque con armas qu√≠micas perpetrado el pasado martes contra la poblaci√≥n civil de Jan Seyh√ļn. Sin embargo, los rusos, valedores del hombre fuerte de Damasco, rechazaron las acusaciones de la oposici√≥n siria, basadas en un informe elaborado por servicios de inteligencia militar turcos. Huelga decir que los soldados rusos acantonados en la base de Shayrat resultaron ilesos. Oficialmente, Washington les hab√≠a informado sobre la inminencia del ataque.

La decisi√≥n de Trump de vengar la muerte de los 86 civiles sirios sorprendi√≥ a los analistas militares, poco propensos a imaginar una respuesta de esta envergadura durante las primeras semanas del mandato del presidente. Pero, ¬Ņde verdad se trataba de una venganza contra el r√©gimen de Al Assad? Hay quien estima que la acci√≥n de Donald Trump tiene m√ļltiple lectura. Se insin√ļa que el ataque debe interpretarse como una advertencia a las autoridades de Teher√°n o de Pyongyang, que no dudan de hacer alarde de su poder√≠o militar.

Ir√°n, la bestia negra del Estado de Israel, no oculta la existencia de su arsenal b√©lico. Teher√°n exhibe sus misiles de corto y medio alcance, que se han convertido en una aut√©ntica pesadilla para los ej√©rcitos de la zona. Si bien es cierto que la destrucci√≥n f√≠sica de la llamada entidad sionista figuraba en el programa de Gobierno de la revoluci√≥n isl√°mica liderada hace d√©cadas por el ayatol√° Jomeyni, conviene recordar que los cohetes iran√≠es pueden alcanzar cualquier objetivo situado en el Mediterr√°neo oriental y central, poniendo en jaque a los generales turcos, b√ļlgaros, rumanos, serbios e¬? italianos. Sin embargo, los europeos conf√≠an en la cordura de los iran√≠es.

Distinto es el caso de Corea del Norte, cuyas provocaciones irritan tanto a sus vecinos inmediatos - Corea del Sur y Japón - como a los estrategas de Washington. Corea propugna una guerra total contra el imperialismo yanqui, amenaza que el Pentágono parece haberse tomado en serio.

Por √ļltimo, aunque no menos importante, es la advertencia lanzada al Kremlin. Aparentemente, Donald Trump no desea que Oriente Medio se convierta en el patio trasero de Mosc√ļ, que Rusia recupere protagonismo en una regi√≥n cuyo control hab√≠a perdido en los a√Īos 90, tras el desmembramiento de la URSS. La vuelta de los rusos a la zona, en un momento en el que Damasco parec√≠a haber perdido la iniciativa militar, convirti√≥ a Siria en un campo de combate entre Oriente y Occidente. De hecho, la aviaci√≥n rusa llev√≥ a cabo desde el primer momento ataques contundentes contra las agrupaciones isl√°micas apoyadas por Arabia Saudita, Qatar y¬? los Estados Unidos. La precisi√≥n del operativo b√©lico ruso irrit√≥ sobremanera a los dirigentes de la alianza proccidental. Demasiado tarde¬?

Obviamente, los designios del Kremlin son distintos. ¬ŅQu√© argumentos podr√≠a emplear Donald Trump para frenar la ofensiva rusa en la zona? Ni que decir tienen que el ataque contra Shayrat no va a disuadir a Rusia; m√°s bien, todo lo contrario. La suspensi√≥n de los contactos entre militares rusos y estadounidenses en la ofensiva contra el Estado Isl√°mico podr√≠a redundar en una victoria para Mosc√ļ e, directa o indirectamente, de su aliado Bashar Al Assad. Conviene recordar que tanto la Casa Blanca como las autoridades de Ankara tienen inter√©s en defenestrar al presidente sirio. Para Washington, ser√≠a la culminaci√≥n del proceso de las llamadas primaveras √°rabes, obstaculizadas por la testarudez del dictador sirio. A su vez, los turcos ans√≠an la marcha de Al Assad, enemigo poderoso, y su sustituci√≥n por un pol√≠tico m√°s d√©bil, l√©ase, d√≥cil. Turqu√≠a se juega mucho en la guerra de Siria. Se habla del control de los recursos acu√≠feros, de la dif√≠cil convivencia con la minor√≠a kurda, del √©xodo de poblaciones desplazadas¬?

¬ŅY Rusia? ¬ŅCu√°les son sus intereses en la zona? No hay que olvidar que la apuesta mezo oriental del Kremlin no obedece, sola y √ļnicamente, a posibles (aunque cada vez m√°s dudosas) consideraciones de √≠ndole ideol√≥gica. Rusia cuenta con una sofisticada red de instalaciones militares en Siria, un n√ļcleo t√°ctico dif√≠cil de abandonar ante un posible recrudecimiento de los enfrentamientos entre grandes potencias.

El error cometido por Barack Obama fue creer que había logrado poner de rodillas a los gobernantes moscovitas. Más los kremlinólogos de Washington se habían equivocado. Vladimir Putin siguió su camino, confiando en el renacer de la Madre Rusia.

Será este el mayor desafío para Donald Trump. Un desafío en el que los cacareados ataques cibernéticos apenas tendrán cabida.

Para tus amigos: