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Domingo 12 de junio de 2016

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Revista Dominical

Un tipo de profesor y escuela, en la línea de experiencias personales

12 jun 2016

Por: Lic. Gonzalo Canaviri Casia - Director Colegio Nacional Ayni Pacha

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Quién no recuerda en algún momento de su niñez, adolescencia o juventud a su profesor o profesora con vitalidad y contagioso entusiasmo para facilitar contenidos de un área específica motivándonos al trabajo cooperativo.

Los profesores hacen más efectiva su labor educativa al darse modos para cumplir su delicada labor. No pueden despojarse de sus características personales sólo por el hecho de entrar en un aula, sino que en situación de enseñanza sus atributos más personales emergen con más fuerza que en otros espacios. Cada característica naturalmente es original, individual y por supuesto evocable.

Aún resonarán entre los recuerdos de colegiales, expresiones insinuativas como aquellas que nos decían: "¡qué vas a hacer cuando seas grande!"; tal vez prevaleciendo deberes que nos faltaron:"?¡no lo hagan por su papá o su mamá háganlo por ustedes!", ya en voz de aquel desafinado filántropo que apelaba:"? todos seamos hombres y mujeres de bien ¡es el mejor truco para aprender"; o en la voz patriótica y alentadora:"? recuperemos nuestro mar juventud presente".

Lo recodamos por supuesto, vejado por los años con un saco descolorido aguardar el ansiando recreo a aquel jadeante maestro de la fiscal, quién esperaba su jubilación y con voz temblorosa decía: "¡Silencio! ¡Basta! a ver, todos manitos arriba, ahora dormiditos, ya les va a tocar a ustedes en algún momento". Día tras día, expectativas cotidianas referidas al desarrollo de nuestras propias capacidades, habilidades, destrezas, valores,? combinadas con situaciones, factores, estados y circunstancias; formando variadas experiencias que influyeron en nuestra formación.

Como en antaño y el presente, el talante multifacético que adopta el maestro frente a sus educandos es particular, por ejemplo, el modo que da sugerencias o soluciones, nos ayuda a conocer sus características personales y profesionales, lo que lleva a comprender más de su carácter.

Desde esas experiencias es que se quiere compartir los siguientes tipos de profesores o profesoras y sus tendencias, destacando por supuesto, que existen otras clases desde diferentes perspectivas.

Como es de suponer, quién en su escuela no ha conocido aquel institutor que se centraliza en nuestro intelecto, dando más importancia al cómo y porqué del saber, que al qué aprender, éste se preocupa sobre todo de desenvolver las habilidades intelectuales del alumno, utilizando el análisis y la selección de problemas, como principal artificio de la enseñanza, pero da mayor

importancia al intelecto que a actividades y emociones del estudiante.

Por supuesto, está aquel que se preocupa de la integridad total de la persona, con mucho en común con el anterior porque ambos se concentran en el estudiante. La diferencia radica en que el profesor no cree que el desarrollo intelectual deba o pueda ser desligado de las otras potencialidades en la personalidad, tales como sus dimensiones emocionales, espirituales, físicas, sociales; ligada a factores de una identidad cultural; considera la enseñanza como un desafío global en la persona. El estudiante debe ser concebido como una integridad en equilibrio entre sus demás dimensiones. Tanto que, separar o dar prioridad a la dimensión intelectual del resto de las otras, el proceso formativo se vería fuertemente amenazado.

Desde otro enfoque está también el socio crítico, que tiene visión estructural de la sociedad, se trata de un tipo más frecuente en nuestro país debido a la atmosfera política. Los campos, áreas, saberes como partes inseparables de una comunidad, responden a un proyecto social concibiéndolo a éste históricamente estructurado; pero que a su vez esta escuela, se halla incierta en un mundo globalizado donde otras sociedades compiten provocando reacciones de conflicto o de emancipación. El profesor de esta índole considera que la educación sea utilizada por el sistema para perpetuar la visión y misión, como país.

Infaltablemente en una sociedad en crisis de valores, está el humanista donde la metodología didáctica de este, será radicalmente diferente de la utilizada por los tipos anteriores. Por su sentido puesto en favorecer el desarrollo de una conciencia humanista, reflexiva, analítica, tocante a la filantropía y valores humanos en sus estudiantes; éste favorece a un compromiso, tanto propio como de los estudiantes, a las diferentes problemáticas, necesidades, amenazas,? de su propia sociedad para un mundo más compasivo humanitario y de equilibrio.

Es común hallar también, al instructor o profesor de robots; quien procura adquiramos capacidad de responder inmediatamente, sin necesidad de pensar, sus alumnos deben recitar definiciones, explicaciones y generalizaciones memorísticamente a partir de exposiciones del texto, además que están obligados a conseguir un desempeño eficiente; el fin dar respuestas correctas; aprender con estos profesores, es una forma más o menos mecánica. Por lo común los encontramos en los cursos pre universitarios o nivel secundario, pero no son raros tampoco en la propia educación universitaria.

Por el contrario, está el que se concentra en el contenido; que consiste en cubrir sistemáticamente solo las lecciones de su disciplina, ayudando a sus estudiantes a comprenderlas. Por ejemplo, tiene certeza de cual son las materias que deben ser tratadas y aprendidas. Para él no es importante el proceso de enseñar y aprender a partir de una investigación conjunta entre el profesor y los alumnos. Si utiliza la investigación, lo hace como un artificio didáctico por el cual el alumno llega a una solución ya conocida de un problema previamente estructurado. La idea de que pueda aprenderse algo debatiendo, dialogando, conversando, con los alumnos es para él completamente extraña. El alumno ideal es aquel que ya dominó totalmente la materia presentada en las aulas o en los textos recomendados.

Finalmente, también está, el profesor que se concentra para que sus estudiantes traten la materia con los mismos métodos y procesos con que él trata la información. Implanta un modelo de raciocinio y exige a sus alumnos que demuestren en los ejercicios, exámenes, planteamientos, donde puedan imitar sus métodos, perspectiva, formulaciones, así como su manera de usar datos existentes o pertinentes; transmite la impresión de autoridad y de independencia la que atrae a los estudiantes. A diferencia de los anteriores, favorece al diálogo, las conversaciones comienzan siempre en su persona y sus ideas, que temprano o más tarde acaban volviendo a él y sus ideas.

En fin, educación es un concepto amplio, pero ante todo un proceso complejísimo que implicaría todo un desentrañamiento epistemológico porque va relacionado con la dimensión personal, familiar, social, cultural, política y tecnológica.

Dentro ese proceso, toca más de cerca a la delicada tarea del educador cuidar ese encuentro en todos los días, que realmente el profesor se disponga a escuchar a sus alumnos y ellos se sientan escuchados especialmente en momentos difíciles, el profesor está llamado a ayudar a interpretar la situación o dificultad que vive el alumno, apoyarle a "descubrir", planteándole la posibilidad a una resignificación del contexto. El docente hoy, debe apoyase de lo sabido para aventajar aprendizajes con apoyo de medios tecnológicos y una comunicación clara, profunda, amistosa y serena compartida en el diario vivir, con miras a concebir una educación renovadora, con profesionales comprometidos con esta realidad agresiva.

BIBLIOGRAFÍA

ANDEL, J. (1997): Tendencias en educación en la sociedad de las tecnologías de la información. Edutec. Revista Electrónica de Tecnología Educativa, No.7

BALLESTA, P.J- La formación del profesor en nuevas tecnologías aplicadas a la educación, en Redes de comunicación, Universidad de Illes Balears, Palma, 1996.

MARTÍNEZ, F. (1999): ¿A dónde van los medios. En Cabero, J. (Coord): Medios audiovisuales y nuevas tecnologías para el Siglo XXI. Diego Marín Ed. Murcia.

SALINAS, J. (1997); Nuevoa ambientes de aprendizaje para una sociedad de la información. Revista Pensamiento Educativo, 20, Pontificia Universidad Católica de Chile. [http://www.ulb.es/depart/gte/ambientes.html]

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