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Domingo 14 de marzo de 2010

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Revista Dominical

Marzo, el mes de la esperanza y del mar

Piñera, Morales y las posibilidades de una salida al mar de Bolivia

14 mar 2010

Fuente: LA PATRIA

¿Cuál de los presidentes de Chile se animará a revisar el Tratado de Paz, Amistad y Comercial de 1904? • ¿La agenda de los 13 puntos entre Bolivia y Chile se podrá cumplir con el nuevo gobierno de Sebastián Piñera? • Por: Humberto Apaza Orozco

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Sebastián Piñera asumió el cargo de presidente de Chile, durante una sobria ceremonia que se realizó en Santiago, el 11 de marzo. No había celebraciones, sino más preocupaciones para iniciar una reconstrucción de más de dos millones de casas que fueron destruidas con el terremoto del 27 de febrero.

Para Bolivia, marzo es el mes de la esperanza y del mar. De la esperanza de conseguir una salida al mar. El 23 de marzo, es el día del mar, de las aguas que cada vez están más lejos, con la asunción del nuevo gobierno, cuyas líneas políticas están bien definidas y que, a pesar de las “relaciones de confianza”, incluyendo un partido de fútbol, vislumbra aún un camino muy difícil de concretar.

La política exterior de Piñera ya está diseñada. Un supuesto retorno de Bolivia hacia el mar, se resume en las palabras del mismo presidente chileno, en una versión emitida al Consejo Chileno para las Relaciones Internacionales, el 27 de octubre de 2009.

“Chile en esta materia (la demanda marítima de Bolivia) debe tener una actitud muy clara y no crear falsas expectativas que terminan perjudicando las relaciones entre ambos países”, afirmó Piñera, economista, empresario, multimillonario y político que ganó las elecciones de diciembre de 2009, con el rótulo de “cambio”. La misma palabra “cambio” ha empleado en su larga campaña el presidente boliviano, Evo Morales Ayma, para lograr su reelección, también en diciembre pasado.

“Debemos evitar generar más mesas negociadoras o expectativas que sabemos son incumplibles, y desde este punto de vista estar disponibles para cumplir, por supuesto celosa y rigurosamente, el Tratado de 1904”, entre Bolivia y Chile, afirmó Piñera.

El Tratado de 1904 entre Chile y Bolivia define los límites entre ambos países, adquiriendo el vecino país el dominio de Antofagasta. Además se conceden, en forma definitiva, los privilegios del Pacto de Tregua de 1884 a Bolivia (libre tránsito de mercancías sin cobros de derechos de aduana y línea del ferrocarril).

Piñera dijo claramente: “...evitar más mesas negociadoras o expectativas que sabemos son incumplibles”, porque en el caso de Bolivia “tenemos una agenda del pasado que nos divide y amplios espacios de cooperación”.

EL SILALA Y OTROS 12 PUNTOS

En julio del 2006, los presidentes Michelle Bachelet y Evo Morales aprobaron una agenda bilateral de 13 puntos que incluye la demanda marítima boliviana. Desde entonces, hubo acercamientos de toda índole. Los enemigos, que parecían irreconciliables, hasta el 2006, realizaron una larga ronda de diálogo, formal y no formal. Lo formal, estaba en las reuniones entre los cancilleres y comisiones de negociación. Lo informal, estuvo relacionado en seminarios, mesas de análisis, visitas de confraternidad e intercambio de regalos, entre los habitantes y autoridades de bajo nivel de ambos países.

La política de “confianza” entre los pueblos ha logrado aminorar los efectos de la política de “enemistad” que había hasta el 2003, cuando no se permitió la venta ni la salida de un gramo de gas natural boliviano por Chile. Hoy, incluso se permite un partido de fútbol en Chile, con la participación de Evo Morales y el presidente chileno Sebastián Piñera.

En materia económica, las relaciones comerciales son cada vez más intensas. Se viaja tanto a Iquique y Arica, para el intercambio comercial, que parece ser una actividad normal. En el pasado, también hubo fluido comercio, pero no tanto como el que ahora existe.

En este inédito proceso de acercamiento, el tema que al parecer tuvo mayor avance es el referido al uso de las aguas del Silala (sur de Potosí).

Bolivia y Chile llegaron en agosto de 2009 a un preacuerdo sobre el Silala, que establece que Bolivia cobrará a las compañías del norte de Chile un 50% del valor de las aguas que usan, mientras estudios científicos conjuntos determinan en un plazo de cuatro años si se trata de un manantial o un río. Chile se compromete a pagar a partir de la firma del documento. Pese a ello, los cívicos regionales de Potosí exigen al Gobierno que ese preacuerdo precise que el vecino país pague la deuda histórica por el uso del agua, y que el Silala es un manantial ciento por ciento boliviano.

TRATADO DE PAZ Y AMISTAD DE 1904

El 20 de octubre de 1904, los gobiernos de Bolivia y Chile suscribieron el Tratado de Paz, Amistad y Comercio entre ambos países. El documento, que después de gestiones y evaluaciones, fue aprobado por el Congreso Nacional, un año después, es y seguirá siendo lapidario para Bolivia, porque Antofagasta pasa a poder de Chile.

El tratado, resumido, señala:

Artículo I. Restablecerse las relaciones de Paz y Amistad entre la República de Chile y la República de Bolivia terminando, en consecuencia, el régimen establecido en el Pacto de Tregua.

Artículo II. Por el presente tratado quedan reconocidos del dominio absoluto y perpetuo de Chile los territorios ocupados por éste en virtud del artículo segundo del Pacto de Tregua de 4 de abril de 1884. El límite de sur a norte entre Chile y Bolivia, será el que se expresa a continuación: De la cumbre más alta del cerro Zapaleri en línea a la cumbre más alta del cerro Guayaques en la latitud aproximada de veintidós grados 54 minutos. (Existe una lista de límites).

Artículo III. Con el fin de estrechar las relaciones políticas y comerciales de ambas repúblicas, las Altas Partes Contratantes convienen en unir el puerto de Arica con el Alto de La Paz por un ferrocarril, cuya construcción contratará a su costa el Gobierno de Chile dentro del plazo de un año contado desde la ratificación del presente Tratado. La propiedad de la sección boliviana de este ferrocarril se traspasará a Bolivia a la expiración del plazo de 15 años desde el día en que esté totalmente terminado.

Artículo IV. El Gobierno de Chile se obliga a entregar al Gobierno de Bolivia la cantidad de trescientas mil libras esterlinas, en dinero efectivo y en dos parcialidades de ciento cincuenta mil libras, debiendo canjearse la primera parcialidad seis meses después de canjeadas las ratificaciones de este Tratado, y la segunda, un año después de la primera entrega.

Artículo V. La República de Chile destina a la cancelación definitiva de los créditos reconocidos por Bolivia por indemnización en favor de las compañías mineras de Huanchaca, Oruro y Corocoro y por el saldo del empréstito levantado en Chile el año 1867, la suma de cuatro millones quinientos mil pesos oro de 18 peniques.

Artículo VI. La República de Chile reconoce en favor de Bolivia, y a perpetuidad, el más amplio y libre derecho de tránsito comercial por su territorio y puertos del Pacífico.

Artículo VII. La República de Bolivia tendrá el derecho de constituir agencias aduaneras en los puertos que designe para hacer su comercio. Por ahora se señala por tales puertos habilitados para su comercio, los de Antofagasta y Arica. Las agencias cuidarán que las mercaderías destinadas en tránsito se dirijan del muelle a la estación del ferrocarril y se carguen y transporten hasta las aduanas de Bolivia en vagones cerrados y sellados con guías que indiquen el número de bultos, peso y marca, número y contenido que serán canjeados con tornaguías.

Artículo VIII. Mientras las Altas Partes Contratantes acuerdan celebrar un tratado especial de comercio, el intercambio comercial entre ambas repúblicas se regirá por las reglas de la más estricta igualdad con las aplicadas a las demás naciones y, en ningún caso, se colocará a los productos de cualquiera de las dos partes en condiciones de inferioridad respecto a las de un tercero.

Artículo IX. Los productos naturales y manufacturados de Chile y las mercaderías nacionalizadas, para internarse en Bolivia serán despachados con la respectiva factura consular y con las guías de que habla la cláusula séptima. Los ganados de toda especie y los productos naturales de poco valor podrán ser internados sin ninguna formalidad y despachados con la simple manifestación escrita en las aduanas.

Artículo X. Los productos naturales y manufacturados de Bolivia, en tránsito para el extranjero, serán exportados con guías y franqueados por las aduanas de Bolivia o por los funcionarios encargados de este objeto. Por el puerto de Arica, el comercio de importación se verificará con iguales formalidades que el de Antofagasta, debiendo franquearse en este puerto las guías de tránsito con las mismas especificaciones que las indicadas en los artículos anteriores.

Artículo XI. No pudiendo Bolivia poner en práctica este sistema inmediatamente, continuará observándose por el término de un año el que se halla establecido actualmente en Antofagasta, que se hará extensivo al puerto de Arica.

Artículo XII. Todas las cuestiones que llegaren a suscitarse con motivo de la inteligencia o ejecución del presente Tratado, serán sometidas al arbitraje de Su Majestad el Emperador de Alemania.

PERDIDA TERRITORIAL BAJO AMENAZA

El Pacto de Tregua suscrito entre Bolivia y Chile en 1884 (que puso fin al estado de beligerancia que hasta entonces existía), entregó en administración temporal de este país parte del Litoral boliviano, entre los paralelos 23 y 24. Se dejó, por consiguiente, abierta la posibilidad de que una vez ajustado el convenio definitivo de paz, ese pedazo (que sólo representaba una tercera parte del territorio disputado), volviera a la soberanía boliviana. Sin embargo, mediante el Tratado de 1904, Bolivia, bajo nueva amenaza de guerra por parte de Chile, fue obligado a renunciar a perpetuidad en favor de este país, los cuatro grados geográficos del antiguo Litoral.

Abraham Koening, enviado diplomático de Chile en Bolivia, lanzó el ultimátum contenido en los siguientes términos:

Hace muchos años que mi país desea convertir el Pacto de Tregua en Tratado de Paz, arreglar de una vez por todas sus diferencias con Bolivia. No podemos esperar más, el gobierno y el pueblo chileno consideran que han esperado con paciencia. Es un error muy esparcido y que se repite diariamente en la prensa y en la calle, el opinar que Bolivia tiene derecho a exigir un puerto en compensación de su Litoral. No hay tal cosa. Chile ha ocupado el Litoral con el mismo título con que Alemania anexó al Imperio la Alsacia y la Lorena, con el mismo título con el que los Estados Unidos de América han tomado Puerto Rico. Nuestros derechos nacen de la victoria, ley suprema de las naciones. Que el Litoral es rico y que vale muchos millones, eso ya lo sabíamos. Lo guardamos porque vale, que si nada valiera no habría interés en su conservación. Terminada la guerra, la nación vencedora impone sus condiciones y exige el pago de los gastos ocasionados. Bolivia fue vencida, no tenía con qué pagar y entregó el Litoral. Fue una entrega absoluta, incondicional, perpetua. En consecuencia, Chile no debe nada, no está obligado a nada, mucho menos a la cesión de una zona de terreno y de un puerto”.

UN FERROCARRIL Y 300 MIL LIBRAS ESTERLINAS

La amenaza tuvo la virtud, al menos, de reconocer que el Litoral fue siempre boliviano y que Chile se apoderó de él por la fuerza. Tal como, en fecha reciente, lo habían hecho Alemania y Estados Unidos. Estaba claro que si Bolivia persistía en su empeño de no ceder territorio mediante un tratado, la conquista podía reanudarse hacia el corazón del país. Así lo entendió el gobernante partido liberal bajo la presidencia del general Ismael Montes.

La ratificación de este tratado, que tuvo lugar al año siguiente, encontró una férrea oposición congresal. Entre los parlamentarios, destacaron Daniel Salamanca (Cochabamba), Carlos V. Romero (Chuquisaca), Pablo E. Roca (Santa Cruz) y Tomás O´Connor (Tarija). Su elocuencia y patriotismo nada pudieron frente a la decisión oficialista de consumar la entrega a cambio de un ferrocarril y 300 mil libras esterlinas. La oposición (que pronto se iba a convertir en Partido Republicano) lo consideró como una vulgar venta del territorio.

Otro candado puesto en el tratado consigna como árbitro de futuras disputas entre Chile y Bolivia, nada menos que al Kaiser del Imperio Alemán, Guillermo I. Con esto, Chile (cuatro años después del ultimátum lanzado por el ministro Koening) buscaba ratificar que su adquisición del Litoral se inspiraba en las conquistas prusianas de 1871.

El Tratado de 1904 demostró que no solucionaba ningún problema. Ni el ferrocarril ni la indemnización pecuniaria ni el libre tránsito fueron suficientes para que Bolivia renunciara a volver “a la vecindad del mundo”.

CONSUL DE BOLIVIA EN CHILE

A pesar de la línea dura de Sebastián Piñera, que no cederá ni un milímetro de la costa hacia el mar para Bolivia, el gobierno de Evo Morales está empeñado en mejorar las relaciones y tiene la confianza en que su nuevo enviado, Walker San Miguel, Cónsul General de Bolivia en Chile, garantice un avance en el cumplimiento de los 13 puntos de la agenda.

San Miguel llegó a Santiago en un avión de carga el 1 de marzo. Dijo que ese puesto “es un desafío de trabajo”. Sobre la agenda de 13 puntos, afirmó: “Es una agenda positiva. Por primera vez se explicitan los temas para una agenda bilateral. En el pasado, había reticencia y hasta negativa tajante de los gobiernos anteriores en Chile para tocar temas como el Silala o la demanda marítima. Por lo que sabemos, el Gobierno de Sebastián Piñera va a mantener esta agenda de conversaciones. Eso es un signo positivo. Muestra que Chile mantendrá una política de Estado, que consiste en el diálogo sobre este tema. Bolivia tiene muchas esperanzas de que haya avances más significativos en las relaciones”.

Creemos que los tiempos han cambiado, tanto para las diplomacias como para los jefes de Estado. Asumimos que el presidente Piñera tiene una auténtica vocación de continuar con esta agenda y, además, de seguir una agenda propia con Bolivia. El presidente Morales y los bolivianos respetan las posiciones ideológicas de los gobiernos. Hay buenos síntomas, pero tendremos la figura más clara después de la posesión de los ministros chilenos.

MARZO, EL MES DE LA ESPERANZA

El 27 de febrero, con el terremoto en el Centro y Sur de Chile, se inició otra etapa de las relaciones. Un desastre promueve acciones de solidaridad mundial hacia Chile. Bolivia no está exento de esa dramática realidad y envía toneladas de agua para los chilenos y se ofrece más ayuda.

El 1 de marzo, el gobierno boliviano envía en forma inmediata al nuevo cónsul, Walker San Miguel.

El 11 de marzo, Sebastián Piñera asume el mando de Chile. El presidente boliviano, Evo Morales, concurre a la posesión en Santiago.

El cónsul boliviano en Santiago, dice: “El balance es positivo en los últimos años. Ricardo Lagos estuvo en la posesión de Evo y la presidenta Bachelet estuvo en Bolivia varias veces. Hubo encuentros de los dos mandatarios en distintos foros internacionales, y por primera vez un presidente boliviano estuvo en la posesión del de Chile, en este caso, de la presidenta Bachelet”.

Dijo que son signos de que han cambiado las condiciones petrificadas de las relaciones anteriores. Consideramos que se va a imponer un espíritu de diálogo. Trabajamos para dar soluciones a nuestras demandas históricas.

El 23 de marzo, el día del mar boliviano, se renovarán las esperanzas de lograr un retorno a las costas del Pacífico, pero la posición chilena seguirá siendo la misma: “Chile en esta materia (la demanda marítima de Bolivia) debe tener una actitud muy clara y no crear falsas expectativas que terminan perjudicando las relaciones entre ambos países”, firmado, Sebastián Piñera.

Fuente: LA PATRIA
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