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Domingo 21 de febrero de 2010

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Revista Dominical

Crónica de las inundaciones en Trinidad

21 feb 2010

Fuente: LA PATRIA

Por: Carlos Capriles Farfán

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Las Crónicas de los Misioneros Jesuitas relatan que la ciudad de Trinidad fue fundada en 1687 por los padres Cipriano Barace y Pedro Marbán, como la Segunda Reducción Jesuita de Moxos. Inicialmente se la edificó en las proximidades del río Mamoré, pero debido a las fuertes inundaciones y a los constantes cambios del curso del río se la movió varias veces, hasta que finalmente se la ubicó sobre una loma y a orillas de un arroyo, a 12 leguas de la Misión de Loreto, pero más cerca de las barrancas del río Mamoré y a otras 11 leguas del río Ibare. Hoy en día, el lugar es conocido con el nombre de “Trinidad la Vieja”, y queda próxima a la loma de Chuchini y al sitio denominado Siyaboco. En dicho lugar la Misión floreció y se construyo una hermosa iglesia de tres naves, la población alcanzó el número de 2000 almas, el pueblo creció y progresó notablemente. Existen numerosas referencias que durante ese primer periodo de asentamiento de la nueva Reducción, no se lo volvió a mudar del lugar, pero sí se conoce que, anualmente las lluvias inundaban la zona y quedaba por un buen tiempo casi incomunicada con el resto de las nuevas poblaciones, también se sabe que se podía circular en canoas por los alrededores.

Esto ocurrió hasta que las “extraordinarias” lluvias que cayeron en 1799 y también en 1801 inundaron totalmente la Misión y obligaron a pensar en trasladar nuevamente el pueblo a otro lugar mucho más alto, puesto que esos años, estuvo a punto de desaparecer debido principalmente a la inusual crecida del río Mamoré, que anegó toda la zona en kilómetros a la redonda. Luego de esa tempestuosa tormenta que nuevamente inundó al pequeño poblado y de tocar el cura las campanas de la iglesia del pueblo por última vez, se decidió finalmente trasladarlo. La nueva ubicación fue establecida en una pequeña altura a la vera de un arroyo que hoy se los conoce con el nombre de arroyo San Juan, esta vez, mucho más lejos de los ríos ya mencionados, de curichis, bajíos y próxima a la cabecera de la gran llanura de Mojos.

Como vemos hasta aquí, no habría nada especial ni curioso, pero entre febrero y marzo de 1947 nuevamente las torrenciales lluvias subieron sus aguas a mas de 2.40 metros de altura anegando casi todo el pueblo con excepción del sector mas alto, donde se ubica la plaza principal. Dicha inundación, por su inusitada magnitud, atrajo la atención internacional por lo que llegaron al desastre en auxilio, aviones de varios países vecinos e incluso desde los Estados Unidos, los cuales no solamente llevaron ayuda a la población damnificada, sino también evacuaron centenares de personas mayores y niños a las ciudades de Santa Cruz y La Paz. Esa noticia no solamente ocupó, los titulares de los periódicos locales sino también fue información internacional y el número de febrero de ese año de la popular revista norteamericana Newsweek publicó una extensa nota sobre la extraordinaria inundación que se registró en la localidad de Trinidad Beni, Bolivia.

Durante un largo mes las operaciones de salvataje y los constantes vuelos de los aviones de auxilios de la Argentina, Brasil, Chile y de los Estados Unidos de América operaron llevando alimentos carpas y medicamentos y evacuando centenares de trinitarios, hasta que las aguas comenzaron a bajar y el gobierno tuvo que agradecer y condecorar a los bravos y solidarios pilotos, que no cesaron en sus objetivos en evacuar y poner a la población trinitaria a salvo. Como hemos podido apreciar hasta aquí, durante su existencia la población de Trinidad a sufrió numerosas inundaciones y por lo menos en dos ocasiones se la tuvo que trasladar debido a las extraordinarias lluvias y a las graves crecidas del río Mamoré a tal punto que en año de 1947 se tuvo que evacuar a casi toda su población vía aérea.

Finalmente podemos decir que, tal como la historia nos cuenta, las ultimas inundaciones que lamentablemente sufrió la ciudad de Trinidad no fueron las más extremas y menos una rara excepción, sino que desde siempre ese punto del planeta es azotado en los meses de estío con torrenciales lluvias y por la crecida de sus caudalosos ríos. Lamentablemente les es muy costoso evacuar el exceso de agua rápidamente porque su terreno es casi plano y su suelo de difícil absorción. Cada vez que la zona se inunda se tiene que esperar por lo menos seis meses para que todo vuelva a la “casi normalidad”.

Fuente: LA PATRIA
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