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Sábado 23 de enero de 2010

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Sábado 23 de enero de 2010
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CONTENIDO
Pág 2 
EDITORIAL
Pág 2 
¿Qué es lo que define una buena relación?
Pág 3 
El psicólogo responde
La fórmula de la pareja feliz
Pág 3 
PILDORITAS PARA EL ESPIRITU
Pág 3 
TIPS
Pág 3 
Entrevista
Marcelo Rivero, simplemente músico
Pág 4 
Penélope Cruz, la séptima mujer más deseada del mundo
Pág 4 
Música de la A a la Z
Pág 4 
Horóscopo
Pág 5 
Portal de la Sabiduría
El Tesoro de la Luz
Pág 5 
RINCONES DE MI TIERRA
Plaza Sebastián Pagador, una lección de historia
Pág 6 
Konny Mendoza, belleza que cautiva
Pág 7 
Maquillaje a prueba de agua
Pág 8 
Escáner que detecta estrés postraumático
Pág 8 
Interesante - Insólito - Increíble
Cervecerías se unen a proyecto para producir combustible a partir de desechos
Pág 8 
Tendencias 2010
Pág 8 
Papel electrónico
Pág 8 
Apliqué para el Carnaval
Pág 9 
Dentaduras postizas
Pág 10 
Poniéndose en movimiento
Pág 10 
Cuando las mujeres dicen que han pasado una buena noche
Pág 10 
El eucalipto: antiséptico, expectorante y cicatrizante
Pág 10 
HUMOR
Pág 11 
Revista Tu Espacio

Cuando las mujeres dicen que han pasado una buena noche

23 ene 2010

Fuente: enplenitud.com

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Existen mujeres que aseguran que una buena noche de sexo depende más que nada de la preparación anterior. Es decir, un buen vino, una buena comida, y la intención y la actitud de complacer al otro bastan. Luego, sólo hay que dejarse llevar.

Otras dicen que lo que prefieren es un hombre que sepa hacerse cargo de la situación. Así como en el tango, donde el hombre guía a la mujer para que ella se luzca. Es decir, el hombre debe saber ser firme pero sin dejar de ser un caballero, hacer que la mujer se sienta más mujer pero sin dejar que ella tome el control. La lucha escondida de poder parece ser algo divertido.

Muchas mujeres juzgan una buena noche de sexo a partir de cuánto ellos se han esforzado en complacerla. Es necesario un trabajo previo, por así decirlo. Besos en la oreja y en la nuca, besos por todas partes, susurros, suspiros y caricias. Todo lo que parece accesorio es lo que en realidad hace la diferencia de una buena noche de sexo con otra que se prefiere olvidar.

A decir verdad, no sólo depende de qué mujer se trate sino también de en qué momento se encuentren. Una misma mujer puede querer una cosa un día pero de seguro, al día siguiente, pretenderá otra cosa distinta. Un día amabilidad y delicadeza, al día siguiente arrancar las ropas y hacerlo sobre la mesa de la cocina. Sí, nunca puede saberse lo que ellas quieren.

Hacerse desear, esa parece ser otras de las claves. Muchos dicen que la histeria es lo que hace girar al mundo y esto es aplicable al sexo. Caricias y besos que excitan hasta lo insoportable y aún así esperar un poco más antes de entrar en el sexo propiamente dicho. Es el juego de quién espera más, quién puede resistir más tiempo. Parece ser que es una buena herramienta para asegurarse una mujer satisfecha al terminar la noche. También es posible que ella se aburra y se vaya. Siempre hay que correr riesgos.

Ser espontáneo. El mejor sexo llega cuando menos se lo espera. Cuando los dos están excitados sin otra razón que estar uno cerca del otro, y no esperar hasta llegar al cuarto sino hacerlo ahí mismo.

Saber interpretar el ritmo. Para muchas mujeres, gran parte de llegar a un orgasmo depende del ritmo. Comenzar de forma lenta y suave y luego acelerar e intensificar. Se debe sentir a la pareja, interpretar lo que la pareja necesita en el momento preciso. Muchas mujeres se quejan del sexo automatizado, como una máquina. Es necesario que los hombres estén atentos y con todos sus sentidos alertas para los cambios de ritmos, posiciones y sensibilidades.

También hay que decir que muchas mujeres no se animan a decir lo que las hace sentir mejor, y muchas veces es difícil para los hombres adivinarlo. Un par de palabras o un pequeño movimiento de la mano pueden hacer toda la diferencia.

La conclusión que se puede sacar de todo esto es que no existen dos mujeres iguales que le satisfagan exactamente las mismas cosas.

La solución: perder los miedos, despojarse de los tabúes y mucho diálogo.

Preguntar qué es lo que más le gusta, probar cosas nuevas, experimentar y, sobre todo, intentar complacerla y cuidarla.

Fuente: enplenitud.com
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