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Sábado 23 de marzo de 2013

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Informe Especial

A 134 años de su usurpación

Una mirada al cautivo Litoral Boliviano

23 mar 2013

Fuente: LA PATRIA

Antofagasta, ciudad cautiva de progreso y desarrollo

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A diferencia de las otras ciudades cautivas bolivianas, Antofagasta tuvo mucha suerte, ya que la línea del progreso y desarrollo estuvieron siempre presentes, no por algo sobresale, de las urbes de la Segunda Región chilena, como una moderna y llena de oportunidades.

Hoy en día es un terruño envidiado por los habitantes de Calama, Tocopilla, Mejillones, que afirman que todas las regalías que generan, Antofagasta recibe un 60 por ciento y el restante 40 por ciento se deben repartir entre las que reclaman una mejor suerte por parte del gobierno chileno.

Antofagasta está situada a 1.200 kilómetros al Norte de Santiago, es la capital portuaria de la Segunda Región.

ANTECEDENTES

La presencia de chilenos en la zona puede rastrearse hasta tiempos de la Colonia, en su mayoría, provenientes de la zona de Copiapó, donde se generó una cultura minera que se expandió hacia el Norte, en busca de nuevos recursos.

Nombres famosos entre los muchos anónimos aventureros que ocuparon el lugar fueron: Diego de Almeida, José Antonio Moreno, José Díaz Gana y Juan “Chango” López. En 1867 el ciudadano Ossa compra terrenos en la bahía de la ciudad, e inicia la explotación de las calicheras (salitreras) del salar de El Carmen.

Si bien Cobija fue el puerto que eligió Bolívar para su desarrollo, como núcleo mayor del Litoral, en los hechos y debido a la explotación de salitre determinó que Antofagasta fuera el centro urbano

mayor de las costas del Pacífico.

La ciudad fue fundada por orden expresa del presidente, Mariano Melgarejo el 27 de agosto de 1868; su fundador fue el prefecto de Litoral, José Taborga, quien el 22 de octubre del mismo año, la bautizó con el nombre de La Chimba, pero después Melgarejo le cambió el nombre por Antofagasta, que era la denominación de una finca que tenía su hermano Anselmo, en Cochabamba.

Un desacierto de Melgarejo fue enviar una carta al Gobierno de Chile, para que envíen policías chilenos a Antofagasta para dar seguridad, porque no confiaba en la policía boliviana.

Según el relato chileno, en 1869 la caleta fue reconocida por Bolivia como Peña Blanca; en 1870 Díaz Gana descubre la plata de Caracoles. Para ese entonces, Peña Blanca tenía 330 habitantes y el agua era traída desde Tocopilla y Arica.

Tanta era la presencia chilena en Antofagasta que, al fundarse el municipio en 1872, la población eligió nueve regidores: Dos alemanes, un inglés y seis chilenos. De hecho, de los 8.500 habitantes de la ciudad, en 1878, 6.554 eran chilenos.

El viernes 14 de febrero de 1879, una escuadrilla compuesta por el “Blanco Encalada”, el “Cochrane” y la “O´Higgins” aparecen en la bahía de Antofagasta, donde desembarcaron 200 soldados chilenos a cargo del coronel Emilio Sotomayor, ocupando así Antofagasta durante la madrugada, momento en el que se inicia la Guerra del Pacífico.

Tras el desembarco, las tropas chilenas se formaron en los patios de las actuales dependencias del ferrocarril, posteriormente se dirigieron a la Plaza Colón e izaron la bandera chilena.

Antes de la guerra, el pequeño muelle se saturaría por lo que en 1875 la compañía salitrera comienza la construcción de uno nuevo, con un largo de 137 metros, un ancho de 10 a 14 metros a una altura de 1.95 metros sobre la alta marea. A la fecha fue declarado monumento histórico de Chile y está cerrado para su refacción.

HOY

Hoy Antofagasta es una ciudad pujante y moderna, con una economía carísima, ya que para subsistir se necesitan aproximadamente 600 mil pesos chilenos, es decir, unos 1.200 dólares mes.

Antofagasta se dedicó a la industria, pero vio la carencia de equipamiento, principalmente para la actividad minera. No tenía una buena relación urbana con el borde costero, ya que el puerto bloqueaba el acceso a la ciudad. Poco a poco se trabajó en la construcción de una ciudad flotante para lograr su desarrollo.

Se instalaron playas artificiales, para dotar a sus habitantes de espacios públicos en las que no interfiera la industria. Otro ejemplo son los malls, tiendas comerciales y grandes supermercados, que fueron liberados de la costa, para beneficio comercial. La ciudad creció a lo largo de la costa, ya que a lo ancho tiene un espacio reducido y fue aprovechado más para la parte habitacional. Por otro lado, Antofagasta es catalogada como una ciudad minera ya que en el sector cordillerano se explota cobre, oro y litio; pero también existen actividades alternas, principalmente en los servicios. La ciudad portuaria tiene un aproximado de 370 mil habitantes, de acuerdo al último censo de 2012.

Una de las desventajas que tiene Antofagasta es que no genera sus propios recursos alimenticios, ya que debe importarlos desde el Sur de Chile, factor que encarece la vida.

Asimismo, pagan el agua potable más cara de Sudamérica, que antes era traída desde el altiplano, pero debido a la contaminación minera, deben procesar el agua del mar, con una planta de tratamiento que provee el 45 por ciento de agua para consumo. La energía eléctrica también es cara, pese a que las termoeléctricas están en la Segunda Región, pero toda esa energía se destina más para la actividad industrial.

Otro de los factores de desarrollo, es la riqueza marítima que posee, cuya producción está básicamente en la caleta de Humbolt, donde se procede a la pesca artesanal. Es también usado como centro de buceo. Paradójicamente no existe industria pesquera, sino que todo lo que se tiene es para el consumo de sus habitantes.

Respecto al turismo, Antofagasta tiene mucho que ofrecer, playas artificiales, las ruinas de Huanchaca que se dice fue construida por bolivianos antes de la Guerra del Pacífico, y luego utilizada por los chilenos como una fundición.

El patrimonio arquitectónico es muy valorado por los chilenos, entre los edificios que destacan está la antigua estructura municipal, considerado como monumento histórico con características del neoclásico francés.

También hay algunas estructuras que datan de la Guerra del Pacífico, una de ellas es el muelle, otra es la estructura del ferrocarril. La Aduana de Antofagasta es otro monumento nacional, fue construido en Valparaíso y armado en Mejillones, como resultado del Tratado de 1866, luego toda la estructura del edificio fue trasladada a Antofagasta en 1868, donde aún permanece frente a la costa. Otro de los edificios que permanecen de pie es el del Banco Mercantil Boliviano en la esquina de las calles Bolívar y Washington.

Dividen en dos etapas la construcción de Antofagasta, la primera de la época salitrera, en la que las viviendas eran construidas con madera de pino traídas por los ingleses. La otra etapa está relacionada con los años 60 del siglo pasado, en la que las organizaciones sindicales gestionaron viviendas sociales para los trabajadores, por lo que se construyeron edificios muy parecidos como los existentes en Europa.

La actividad portuaria es una de las más importantes y también base de la economía estatal. Existen dos puertos uno privado denominado ATI (Antofagasta Terminal Internacional) y otro del Estado chileno, denominado EPA. Allí existe un galpón boliviano donde funciona la Administración de Servicios Portuarios de Bolivia (ASPB).

Fuentes:

J. de Mesa, T. Gisbert y C. Mesa, “Historia de Bolivia” (2008)

Octavio Baez, “Antofagasta, metamorfosis de mi ciudad”

Julio Cruz Barahona, Agustín Llagostera Martínez, “Prehistoria de Antofagasta, en la ruta de los primeros antofagastinos” (2011)

Mauricio Ara, Responsable de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Antofagasta (entrevista)

Ciudadanos antofagastinos (entrevistas)

Fuente: LA PATRIA
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