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Editorial y opiniones

EL SAT√?LITE DE LA LUNA

Ante una enfermedad terminal

18 mar 2023

Por: Francesco Zaratti

¬ŅQu√© hace una familia cuando descubre que uno de sus miembros tiene una enfermedad terminal y avizora problemas de diferente √≠ndole, que requieren decisiones dif√≠ciles? Mencionar√© los desaf√≠os m√°s comunes.

La incredulidad sobre el diagnóstico, que suele asomarse, puede ser despejada con la opinión de otro especialista, incluso internacional, y por otros exámenes clínicos.

Viene después la indagación de las causas: que si fumaba, que si bebía, que si tenía una vida desordenada o demasiado sedentaria, que no se hizo chequear a tiempo por los médicos, y así.

Aparecen conflictos de comunicación y transparencia: qué y a quiénes comunicar la triste noticia, empezando por el paciente. Es una lucha de la verdad y la transparencia contra la privacidad y la prudencia. Son opciones que a veces llegan a dividir y enfrentar a los parientes.

Surgen retos econ√≥micos, especialmente si el enfermo sol√≠a aportar al sustento familiar. Disminuir√°n los ingresos y se incrementar√°n los gastos. Habr√° que acudir al patrimonio familiar (si lo hay) o endeudarse y endeudar a la familia de hoy y de ma√Īana.

Los f√°rmacos agresivos no siempre son eficaces, tienen efectos colaterales y minan la calidad de vida del enfermo y de su entorno. El suministro de paliativos o placebos, o, incluso, de p√≥cimas de la medicina popular, o la prueba de nuevas medicinas ‚??milagrosas‚?Ě puede ser otra causa de controversia, am√©n de cirug√≠as mayores, pr√≥tesis o trasplantes.

Y, finalmente, no faltan discrepancias sobre el acompa√Īamiento espiritual que suele dar al enfermo paz en la adversidad.

Todo lo anterior viene al caso como una metáfora de la enfermedad terminal que está sufriendo YPFB y el país. A partir de síntomas irrebatibles (caída de la producción, pérdida de mercados, déficit energético y financiero, hemorragia de divisas, subsidios ciegos y contrabando) hace tiempo se le ha diagnosticado una grave enfermedad: su envejecimiento precoz, fruto del fin del ciclo del gas. Hay unanimidad sobre la gravedad de la enfermedad, mas no en torno a su prolongación; se conoce las causas de esa enfermedad, pero no todos las admiten.

Existe un d√©ficit de transparencia en el pa√≠s: los que est√°n a cargo del enfermo ocultan y manipulan datos e informaci√≥n; dizque para que los familiares ‚??no sufran‚?Ě o no reaccionen en contra de los que toman las decisiones, a veces irresponsables, a veces amparados en la gen√©tica heredada (la ley, la constituci√≥n, el ‚??gobierno de facto‚?Ě, los ocean√≥grafos, y as√≠).

Una vez aceptado que estamos ante el fin de un ciclo econ√≥mico (los ingresos excepcionales del gas) y de un ciclo energ√©tico (el super√°vit de combustibles) se buscan los remedios. Se propone remedios caseros (caros y paliativos, como los agrocombustibles o la importaci√≥n de petr√≥leo crudo); otros que califican como placebos (la industrializaci√≥n ‚??con hipo‚?Ě o los est√©riles incentivos creados a costa del ‚??sagrado‚?Ě IDH). No faltan ‚??nuevas medicinas‚?Ě que, dizque, reemplazar√°n la merma de divisas del gas. Sin embargo, al poner la esperanza en un nuevo ciclo econ√≥mico, no se debe olvidar de que el gas es protagonista tambi√©n del ciclo energ√©tico que alimenta la econom√≠a del pa√≠s.

El √ļnico tratamiento cient√≠fico, recomendado por los expertos, es detener la hemorragia mediante una cirug√≠a mayor, aun a costa de sufrir los inevitables y dolorosos efectos colaterales, para lo cual el paciente necesitar√° terapia del dolor, fisioterapia, solidaridad econ√≥mica y afectiva de toda la familia y, sobre todo, la aceptaci√≥n de una vida m√°s sana, con menos gas y m√°s energ√≠a renovable.

Pero, eso implica convertirse, abandonar la arrogancia y el odio y construir un Plan, consensuado, de largo alcance y creíble por la población.

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