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Sábado 21 de mayo de 2022

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Revista Tu Espacio

ODONTOLOGÍA

Oclusión y su relación con problemas posturales o de equilibrio

21 may 2022

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En las últimas décadas los investigadores se ocuparon cada vez más de la relación entre el sistema estomatognático (el conjunto de órganos y tejidos que permiten comer, hablar, masticar, deglutir y sonreír) y el control de la postura. El vínculo puede tener una explicación neurofisiológica, pues existe una influencia recíproca entre el nervio trigémino y el núcleo vestibular –responsables de la función masticatoria y el control del equilibrio respectivamente–, y entre los músculos masticatorios y cervicales. Esta influencia explicaría que las maloclusiones dentales perjudiquen el control de la postura. Pero hasta ahora las investigaciones no habían conseguido ser concluyentes. El problema deriva de que la mayoría de los estudios habían valorado el equilibrio de manera estática y en condiciones de total estabilidad, lo que en la práctica tiene poca aplicación real sobre el control de la postura en acción. Una mala mordida se asocia con peor control de la postura y el equilibrio.

La oclusión dental es el contacto que se establece entre los dientes superiores e inferiores al cerrar la boca. A pesar del tecnicismo, el término oclusión dental está cada vez más en la cabeza de muchos pacientes tras una simple visita al odontólogo. En las consultas se diagnostican problemas relacionados con una mala mordida, tales como desviaciones de la línea media, diastemas, apiñamiento, mordida cruzada y dientes ausentes.

En el día a día esta relación no se aprecia tan directamente en condiciones estáticas, aunque pueden existir circunstancias asociadas a patologías, como la obesidad, que agraven la inestabilidad corporal y empeoren el control de la postura y aumenten el riesgo de caídas.

Según las investigaciones, el control de la postura es el resultado de un complejo sistema que incluye diferentes componentes sensores y motores que provienen de la información visual, somatosensorial y vestibular.

En deportistas, esta relación puede ser determinante tanto en el rendimiento final como en la prevención de lesiones. Otro dato a destacar es que, aunque esta relación pueda resultar estadísticamente baja, está aumentada cuando existen condiciones de fatiga en la persona, o cuando se dan condiciones de inestabilidad.

Los estudios, cuyos resultados han sido publicados en Motor Control y Neuroscience Letters, aportan datos concluyentes de que, con la corrección de diferentes maloclusiones, llevando la posición mandibular a un punto neutro, se mejora el control postural tanto en equilibrio estático como en dinámico.

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