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Viernes 21 de enero de 2022

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Perspectiva Minera

EL MENOSPRECIADO “METAL DEL DIABLO”

21 ene 2022

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Comienzo el año refiriéndome al estaño, metal que dio nombre y fama de país minero a nuestra patria, después de los avatares coloniales que buscaban el oro y la plata durante la conquista de las tierras del nuevo mundo; menospreciado y acompañante indeseado de la mineralización de plata, el estaño (Y su mineral emblemático casiterita, SnO2) cambiaría en los albores del siglo XX de “Metal del diablo” a símbolo de la nueva riqueza, paradigma militar e industrial de Europa y Norteamérica e ícono del Súper Estado Minero que dominó la economía, la política y la diplomacia del país en la primera mitad del siglo XX.

Después vendría un largo periodo de desplome del mercado que llegó a cotizar la libra fina del metal a un promedio de $US 0,90 en 1955, produciendo una severa crisis en la producción nacional de la que a través del tiempo nunca pudo recuperarse completamente, aún en periodos de buenos precios (En 1980 el precio promedio alcanzó los $US 7,61/lb fina). El precio del estaño siempre estuvo cerca de la delgada línea de inviabilizar su explotación en el país, llegamos a ser el segundo productor a nivel global con hasta 46.000 toneladas finas anuales (tma) en la era Patiño para un mercado de 200.000 tma, para llegar en los últimos años y con dificultades a producir cerca de 20.000 tma para un mercado de 330.000-370.000 tma. Hemos dejado de ser participantes de los top ten de países productores de estaño refinado (Según la International Tin Association ITA, 2020), una realidad lacerante por los antecedentes históricos, por la importancia que el estaño tiene en los últimos tiempos y por el actual record de precios de mercado; sobre $US 18,53/lb fina en los últimos meses. El nivel de reservas de estaño que tiene el país sin estándares CRIRSCO (Committe for Mineral Reserves International Reporting Standards), lo ubican en el quinto lugar después de China, Rusia, Australia, e Indonesia según la percepción de ITA; el desarrollo de reservas ha sido ínfimo en el país en las últimas décadas según se deduce de lo indicado por esa institución, que no consigna al país dentro de los cinco con mayores reservas con estándares CRIRSCO: Rusia, Australia, Perú, R. D. Congo y Brasil. Bolivia tendría un nivel de reservas de 700.000 ton de estaño, de las cuales solo 250.000 ton cumplirían los estándares CRIRSCO. Desde la percepción del país es obvio que nuestro potencial es mucho mayor, pero no lo desarrollamos al nivel de reservas.

Todo lo anterior demuestra la endeble gerencia y pobre planificación del aprovechamiento de nuestros recursos minerales, la priorización de la coyuntura y el apego a presiones corporativas que impiden desarrollar un adecuado portafolio de nuevos proyectos, se vive el momento y se lamentan las crisis cuando llegan. Somos un país que tiene la provincia estannífera mayor de Sudamérica y de la larga herencia de la explotación de estaño, hemos heredado también un enorme patrimonio de residuos minerales (Desmontes, colas de Ingenio, arenas y lamas residuales) que sumados a acumulaciones aluviales, coluviales y fluvio- glaciales con casiterita liberada en esos residuos, constituirían reservas adicionales de baja ley en superficie cuya explotación, al obviar los costos de minado, sería muy competitiva en estos momentos.

Solo para citar dos ejemplos: la morrena Cotani en las faldas del Cerro Chorolque en el sudoeste potosino contiene 349.514 ton finas de estaño y las Colas y Arenas de la Planta Sink & Float en Siglo XX 59.894 ton finas (Según información de COMIBOL de la época); solo falta voluntad y obviamente capacidad para generar negocios mineros en base a este potencial.

• Ingeniero geólogo, ex Ministro de Minería y Metalurgia

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