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Sábado 15 de enero de 2022

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Revista Tu Espacio

Así es la Alta Tierra de los Urus

La mitología del Carnaval de Oruro en el cerro Santa Bárbara

15 ene 2022

Fuente: *Periodista de LA PATRIA

Por: Dehymar Antezana* – Exclusivo para Tu Espacio

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Allí en lo alto del cerro Santa Bárbara, prolongación Condori, donde está la escultura de la Virgen del Socavón, hay un pedazo de leyendas que dieron origen al Carnaval de Oruro, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

Es la Mitología de las Cuatro Plagas: Cuenta la leyenda que había un pueblo que adoraba a Pachacamaj, Dios del universo, cada mañana regalaba desde el Este hermosos rayos para iluminar al pueblo Uru, del cual tenía toda su admiración.

A su vez, vivía en las serranías un semidiós, era Wari, quien se ponía celoso por ese cariño que recibía Pachacamaj. Intentó seducir a los Urus para lograr revertir ese respeto, pero ellos eran muy apegados a sus principios.

Ante la negativa, Wari decidió castigar al pueblo, enviando cuatro enormes plagas. Del Sur apareció una víbora, del Norte un sapo, del Este un lagarto y de varios puntos cardinales ejércitos de hormigas que acechaban a los Urus, quienes sin olvidarse de la fe que tenían a Pachacamaj, pidieron protección.

Cuando todo parecía perdido, apareció del firmamento una hermosa doncella, quien agarrada de un sable partió a la víbora en tres convirtiéndose aquella, rápidamente, en roca.

De la misma manera procedió con el Sapo, quien se quedó petrificado en la zona Norte. Las hormigas fueron convertidas en arena, formando extensos arenales en varias zonas aledañas al pueblo Uru. Finalmente, al lagarto le clavó el sable en el corazón dejándolo moribundo para luego convertirlo en piedra.

Cada tarde, cuando el sol se despide por el Oeste, se aprecia en la zona de Cala-Cala, la forma de un lagarto que, con los últimos rayos de sol, tiñen un pequeño riachuelo, como si aún a esa plaga le brotaría sangre del cuerpo.

Wari vencido y lamentando su desdicha huyó al interior de las serranías, convirtiéndose en el “tiw” de la mina.

Los Urus en agradecimiento a esa hermosa doncella que los salvó, decidieron vestirse de diablos, satirizando al opresor y bailar en devoción a quien a futuro sería conocida como la Virgen del Socavón.

Esa representación de la invasión de las cuatro plagas está latente y representada a los pies de la escultura de la Santísima Virgen del Socavón, quien desde las alturas bendice a su pueblo día y noche.

Fuente: *Periodista de LA PATRIA
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