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Jueves 26 de abril de 2012

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Ecológico Kiswara

Cruel afición para matar por diversión

26 abr 2012

Fuente: La Patria

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Una noticia que recientemente dio la vuelta al mundo y causó indignación global, involucra al rey Juan Carlos de España, quien por diversión se dedica a matar animales como elefantes, leopardos, osos, lobos, bisontes, búfalos y otras rarezas animales.

Esa cruel práctica data desde hace 50 años, cuando el aún príncipe decidió incursionar en territorios donde la naturaleza, entre animales y plantas, convivían en armonía. Allí él y sus seguidores perseguían a las fieras como leopardos y leones, lobos, osos, además de otras especies y sólo por gusto daban fin a sus vidas con un disparo. Lo que más impactó en el contexto internacional es ver las imágenes de cómo la autoridad monárquica, abatía a tiros a los elefantes.

La crueldad del placer del monarca, se expandió por regiones como Angola, Mozambique, Rumania, Polonia, Botsuana y cuanta región podía alcanzar, donde tenía a su merced la naturaleza indefensa, para dar rienda suelta a la “noble diversión”.

Ya en el terreno el Rey, derribaba a los enormes elefantes, animales que se según se denuncia en los escenarios ecologistas y a través de las organizaciones defensoras de animales, son una de las especies que están en riesgo de extinción, pues al margen de ser abatidos por el gusto de la realeza, son víctimas de cazadores furtivos que los matan por alcanzar y comercializar el codiciado marfil de sus colmillos.

Contradictoriamente a ésta práctica, el rey Juan Carlos, entre las muchas designaciones de la que fue objeto, cumplía las funciones de presidente honorífico de la organización ecologista WWF Adena, hecho que provocó una reacción generalizada a través de las redes sociales, donde los internautas piden despojar al monarca de dicho cargo.

Existen organizaciones que hasta el cansancio repiten la necesidad de cuidar el planeta como la única casa grande de la humanidad, respetando la coexistencia de hombres, animales y plantas.

Pero en éste caso, como no podía ser de otra manera, mientras los activistas ecologistas y algunas autoridades se movilizan para motivar la toma de conciencia, millones de personas en el mundo hacen caso omiso y continúan con la depredación de la naturaleza, contaminando ríos, talando árboles y matando animales hasta por diversión.

Fuente: La Patria
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