Loading...
Invitado


Lunes 21 de junio de 2021

Portada Principal


Mundo - Internacional

Mediante el médico que la atendió

Revelan detalles de la muerte de Lady Di

21 jun 2021

Fuente: LA PATRIA

¿Fotos en alta resolución?, cámbiate a Premium...

“Luchamos duro, lo intentamos mucho, realmente muchísimo”. Así recuerda el cirujano MonSef Dahman la madrugada del 31 de agosto de 1997 cuando, pese a todos los esfuerzos, no pudo salvar a Lady Di. Es la primera vez que el médico habla de lo que ocurrió en la sala de urgencias.

En una entrevista exclusiva con el Daily Mail, Dahman se propuso, entre otras cosas, desterrar las teorías conspirativas que siempre rodearon la muerte de la princesa de Gales y reivindicar el trabajo de los médicos del hospital de París, que hicieron lo imposible por evitar el trágico final, según publicó El Clarín.

LA NOCHE FATAL

Como cada agosto, la capital francesa estaba casi vacía. Gran parte de sus habitantes disfrutaban en el mar -u otros destinos- de un merecido descanso.

“Yo no me tomé vacaciones ese verano por la sencilla razón de que mi esposa estaba embarazada de mi hijo (ya tenían una hija). Como resultado, trabajé todo el verano”, aclaró sobre su presencia de servicio del hospital Pitié-Salpêtrière.

La noche del accidente, Dahman -que en ese entonces tenía 33 años- se encontraba de guardia. Su turno había arrancado a las 08:00 horas, había sido un día bastante tranquilo y él estaba descansando en la sala de servicio del hospital cuando fue notificado del ingreso a emergencias de “una mujer joven”.

El Mercedes Benz en el que viajaba Diana con Dodi Al Fayed se estrelló en el túnel de Alma aproximadamente a las 00.23 horas. Sin embargo, no llegó al hospital sino hasta las 02:06 horas, ya que los paramédicos habían intentado estabilizarla en el lugar del accidente. En el camino tuvo un paro cardíaco.

“Estaba descansando en la sala de servicio cuando recibí una llamada de Bruno Riou, el anestesista principal de servicio, diciéndome que fuera a la sala de emergencias. No me dijeron que era Lady Diana, pero que había habido un accidente grave que involucraba a una mujer joven”, contó el médico en la entrevista.

Y reveló: “La organización del hospital Pitié-Salpêtrière era muy jerárquica. Entonces, cuando recibías una llamada de un colega de alto nivel, eso significaba que el caso era particularmente serio”.

URGENCIAS

Cuando llegó a la sala de urgencias encontró a su interna en un rincón, completamente abrumada por la gravedad del momento. Fue entonces cuando le dijeron que la persona que se encontraba inconsciente en la camilla era Diana, la princesa de Gales.

“Para cualquier médico, cualquier cirujano, es de gran importancia enfrentarse a una mujer tan joven que se encuentra en esta condición. Pero, por supuesto, más aún si es una princesa”, le dijo al Daily Mail.

Cuando llegó al hospital, a Lady Di le habían tomado una radiografía. Las imágenes mostraron que su pecho estaba sufriendo una “hemorragia interna muy grave”. Por ello, lo primero que hicieron fue un drenaje torácico: la extracción del exceso de líquido de la cavidad torácica.

TRISTE FINAL

Pero la hemorragia persistió. Diana estaba recibiendo transfusiones de sangre O negativa en la sala de emergencias, ya que aún no sabían cuál era su grupo sanguíneo. Alrededor de las 02:15 horas sufrió otro paro cardíaco. La situación se había vuelto más crítica. Se necesitaba una intervención más extrema.

Fue sometida a un masaje cardíaco externo y, aún en la camilla de la sala de emergencia, decidieron realizarle el procedimiento quirúrgico. “Fue verdaderamente excepcional. Hice este procedimiento para permitirle respirar. Su corazón no podía funcionar correctamente porque le faltaba sangre”, recordó el médico.

Como resultado, Dahman descubrió que la princesa había sufrido un desgarro significativo en su pericardio, la membrana que protege el corazón. Eran las 2:30. El pronóstico empeoraba. A esa altura, sólo un milagro la salvaría.

Entonces, a la sala de emergencia convocaron al profesor Alain Pavie, el mejor cirujano cardíaco de Francia. Lo habían sacado -literalmente- de su cama. Y en él estaban puestas todas las esperanzas. Si alguien la podía salvar era él.

Pavie decidió que Diana fuera trasladada a un quirófano. Sospechaba que aún no se había encontrado la fuente principal de su hemorragia interna. Y así fue. Resultó necesaria una exploración quirúrgica adicional para descubrir la herida más grave: un desgarro en la vena pulmonar superior izquierda, en el punto de contacto con el corazón. Pavie suturó la lesión.

Pero el corazón de Diana se había detenido antes de la exploración quirúrgica y no se reiniciaba. Estaban perdiendo la batalla.

“Probamos descargas eléctricas, varias veces y, como había hecho en la sala de emergencias, masaje cardíaco. El profesor Riou le había administrado adrenalina. Pero no pudimos hacer que su corazón volviera a latir”, detalló Dahman.

El equipo continuó estos esfuerzos de reanimación durante una hora completa. Todo fue en vano.

“Luchamos duro, lo intentamos mucho, realmente muchísimo. Francamente, cuando estás trabajando en esas condiciones, no notas el paso del tiempo”, relató el médico casi 24 años después.

“Lo único que es importante es que hicimos todo lo posible por esta joven”, dijo.

En un principio, admitió, había tenido esperanzas.

“Al Pitié-Salpêtrière ha llegado gente que estaba en muy mal estado, más grave que Diana cuando llegó. Es uno de los mejores centros de Francia para este tipo de emergencias traumáticas. Y salvamos a algunas de esas personas, lo que nos hizo especialmente felices y orgullosos”, relató.

Pero esta vez no fue posible. A las 04:00 horas, el equipo, dirigido por Pavie, aceptó que no se podía hacer más para revivir a la paciente. Fue una “decisión colegiada”, recordó Dahman. Cesaron todos los esfuerzos de reanimación. La extraordinaria vida de Diana, princesa de Gales, había llegado a su fin.

ZAPATOS

Exhausto y abatido -“siempre es una gran decepción ver a alguien joven dejarnos”- dejó el quirófano, llamó a su jefe para contarle lo que había sucedido y para prepararlo para el caos que probablemente se vendría, y luego regresó a la sala de descanso.

Estaba demasiado cansado y deprimido como para prestar atención a los funcionarios franceses, incluido el presidente Jacques Chirac, que comenzaron a llegar al hospital temprano esa mañana para presentar sus respetos a Diana.

En los días siguientes a la muerte de la princesa, el médico fue testigo de eventos tan desagradables como vergonzosos. Algunos medios de comunicación intentaron infiltrarse en las salas y pasillos del hospital para acercarse a quienes habían tratado a Diana.

Un episodio del que nunca había hablado antes quedó grabado en su mente. “Cuando estaba tratando a Diana, usaba mis zuecos blancos. Y obviamente en esa situación no le prestas atención a nada más que a tratar de salvar al paciente. Fue solo a la mañana siguiente cuando noté que mis zuecos estaban manchados con su sangre”, recordó.

“El hospital es muy grande y estaba caminando entre edificios, cuando un francés se me acercó y me dijo: ‘Ah, tus zuecos, me interesan. Quiero comprártelos. Hay sangre azul en ellos”. Horrorizado, el cirujano se negó y de inmediato limpió los zuecos que había usado esa noche.

PRESENTE

Actualmente, MonSef Dahman trabaja como cirujano en la ciudad de Antibes, en la Riviera francesa, ese “patio de recreo de los multimillonarios” que alguna vez encantó a Pablo Picasso y a Scott Fitzgerald y todavía atrae a la élite de Hollywood.

La vida es buena allí y su carrera, satisfactoria. Pero el especialista admite que aún se siente afectado emocionalmente por lo vivido.

“La idea de que perdiste a una persona importante, por la que te preocupabas personalmente, te marca de por vida”, aclaró.

Fuente: LA PATRIA
Para tus amigos: