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Domingo 06 de diciembre de 2020

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Revista Dominical

Discapacidad Sociocultural: El muro de la ignorancia, prejuicio y egoísmo

06 dic 2020

Por: Valentina Sánchez Gonzáles Periodista

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En el último informe sobre la discapacidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial (2011) se dio la cifra estimada de que más de mil millones de personas viven con algún tipo de discapacidad, es decir más del 15% de la población mundial.

Desde 1970 (anterior informe de discapacidad mundial) hasta el 2011 el aumento de esta cifra fue de un 5%.

Entre otros datos la OMS mostró: Entre 110 millones y 190 millones de adultos tienen dificultades considerables para funcionar debido a que las tasas de discapacidad están aumentando a causa del envejecimiento y el aumento de las enfermedades crónicas. Otro dato es que las personas con discapacidad tienen peores resultados sanitarios, peores resultados académicos, una menor participación económica y las tasas de pobreza más altas que las personas sin discapacidad y por último que las personas con discapacidad tienen menos acceso a los servicios de asistencia sanitaria y, por lo tanto, necesidades insatisfechas a este respecto.

BOLIVIA

En el caso de Bolivia, los últimos datos arrojados en 2019 por Siprunpcd y el IBC, indican que existen 95.884 personas con discapacidad, de las cuales el 45% son mujeres y 55% varones; de total de ellas, el 51% tiene una discapacidad grave, el 28% moderada, el 15% muy grave y el 6% padece una discapacidad leve; mientras que el 38% tiene discapacidad física-motora, el 29% intelectual, y el 15% múltiple.

Traduzco estos datos a hechos que construyen una realidad, la cual, la sociedad y muchos gobiernos del mundo todavía ignoran.

Y a pesar que: “Lograr nuevas perspectivas de desarrollo, mejores y más duraderas para las personas con discapacidad…” estuvo en el corazón de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015) hoy en pleno 2020 no se han visto grandes mejorías ni cambios y mucho menos en poblaciones vulnerables como lo son países en vías de desarrollo. Y ahora los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2015-2030) no han puesto el tema de la discapacidad entre los principales objetivos.

Siendo sinceros, los principales problemas son obvios, así como las soluciones. ¿Pobreza? se gestionan bonos, ¿inclusión? se generan políticas, ¿exclusión? se hacen leyes y todo eso miramos todo el tiempo “cual gran descubrimiento o como una gran hazaña”, cuando lo que se necesita no es caridad sino una verdadera acción humana.

A partir de mi experiencia, trabajando con personas que sufren alguna forma de discapacidad, puedo alegar que definitivamente el grave problema de la discapacidad no radica en la condición física de las personas sino más bien las condiciones en las cuales interactúan con su ambiente.

Y desde aquello concluyo que la sociedad es discapacitada desde el momento que ve esta condición como un problema externo a la “normalidad”, cuando realmente es una condición que muchos viven y olvidamos que en algún momento a todos nos va tocar vivir porque vamos a envejecer y de algún modo tendremos discapacidad. Entonces no nos gustaría ser excluidos de una vida normal, no debería quitarnos el acceso a la salud, a la educación, a la familia, a una rehabilitación, a gozar de un apoyo, al empleo, a nuestros derechos ni tampoco a nuestras obligaciones. Y es que estamos mal cuando creemos que la “caridad” puede derrumbar estos muros y que las leyes pueden eliminar la discriminación y los prejuicios.

La sociedad y principalmente el gobierno debería dejar de ver un problema donde hay un gran potencial, un sueño, un talento, un gran profesional, un gran artista y una gran persona, para impulsar y practicar la verdadera inclusión, nosotros a ellos y no ellos a nosotros.

¿Por qué no debería yo saber el lenguaje de señas si trabajo en un establecimiento público? y ¿Por qué debería esperar que la persona sordomuda se adecue a mi comodidad?, si soy educadora ¿Por qué debería yo sugerir a los padres de mi alumno con autismo que deje de estudiar? cuando ni siquiera existen otros centros de educación capacitados para ser una alternativa.

¿Por qué no podría contratar a una mujer ciega para contestar las llamadas de mí negocio? y dejar de considerar que lo haría mal por el hecho de estar ciega, ¿Por qué no puede mi hijo con síndrome de Down participar activamente de algún deporte? y dejar de temer por la respuesta del ambiente con el cual se relacionaría.

Lastimosamente, ese es un síntoma de una discapacidad sociocultural, de una idiosincrasia colectiva errada que castiga a quienes tienen otras condiciones y necesidades de vida para surgir y triunfar como cualquier otra persona.

Y si bien las personas discapacitadas viven con deficiencias que afectan su estructura o función corporal y las limitan a ejecutar acciones o tareas, el ambiente en el que deben relacionarse, es decir junto al resto de nosotros, es el que construye los muros más grandes y difíciles de derribar, que son la ignorancia, el prejuicio y egoísmo.

Sin duda, la ayuda financiera es necesaria, pero no debería ser ni un favor ni un acto de compasión por parte de los gobiernos e instituciones.

Es una obligación moral y humana que trata de todo un paquete que debe contener políticas públicas modernas, inclusivas y funcionales, y sobre todo se base en la educación a todo el conjunto de la sociedad que de forma masiva puede contagiar tolerancia y empatía.

Hay que partir desde el fondo y arrancar de raíz la ignorancia para así crear oportunidades y no regalar un camino fácil cual donativo, que más que entusiasmar e inspirar ofende, porque todos tenemos el derecho de competir, de mostrar nuestras destrezas, y esforzarnos para llegar a nuestras metas. Eso es lo que le impulsa a vivir a un ser humano y es un derecho que no se le puede arrebatar.

Este es un tema urgente, que penosamente la mayoría de las veces se toma de forma superflua y llega a ocupar uno de los últimos lugares a tratar. Existen mentes y talentos brillantes esperando una oportunidad digna y que pueden iluminar todo un país y hasta el mundo entero.

Para tus amigos: